Texto publicado por Miguel de Portugalete

Un implante que podría prevenir la enfermedad de Alzheimer.

Un implante que podría prevenir la enfermedad de Alzheimer.

En una demostración de lo que puede que acabe siendo una estrategia innovadora y eficaz para obstaculizar el avance del Mal de Alzheimer en sus inicios,
unos científicos han desarrollado una cápsula implantable que puede dirigir el sistema inmunitario del paciente contra la enfermedad.
Una de las hipotéticas causas de la enfermedad de Alzheimer es la acumulación excesiva de la proteína beta amiloide en diferentes áreas del cerebro. Esto
acarrea la formación de placas proteicas que son tóxicas para las neuronas. Una de las formas más prometedoras de luchar contra estas placas es etiquetar
esas proteínas beta amiloides con anticuerpos que promuevan que el propio sistema inmunitario del paciente las ataque para eliminarlas. Para ser más efectivo,
este tratamiento tiene que aplicarse lo antes posible, antes de los primeros síntomas de declive cognitivo. Pero, administrado del modo convencional, esto
requiere repetidas inyecciones, lo que puede ocasionar efectos secundarios severos.
Unos científicos de la Escuela Politécnica Federal de Lausana (EPFL), en Suiza, han resuelto ahora el problema con un implante que puede suministrar un
flujo continuo y seguro de anticuerpos al cerebro del paciente para eliminar las proteínas beta amiloides.
El laboratorio de Patrick Aebischer en la EPFL ha desarrollado una cápsula bioactiva que contiene células que han sido modificadas genéticamente para producir
anticuerpos contra las beta amiloides. La cápsula es implantada en el tejido bajo la piel, y con el paso del tiempo las células producen y liberan un flujo
continuado de anticuerpos en el torrente sanguíneo, desde donde penetrarán en el cerebro para atacar a las placas.
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La cápsula implantada bajo la piel libera anticuerpos que penetran en el cerebro y allí destruyen las placas beta amiloides. (Imagen: © Patrick Aebischer,
EPFL)

La cápsula en sí misma está hecha de dos membranas permeables selladas juntas con un marco de polipropileno. El dispositivo completo tiene 27 mm de largo,
12 mm de ancho y 1,2 mm de grosor, y contiene un hidrogel que facilita el crecimiento celular. Todos los materiales usados son biocompatibles, y el laboratorio
usó específicamente un método que es fácil de reproducir en una fabricación a gran escala.
Las células dentro de la cápsula no solo deben poder producir anticuerpos, sino que también tienen que ser compatibles con el paciente, de manera que no
activen contra ellas al sistema inmunitario, como sí suele hacer por desgracia un trasplante tradicional. Aquí es donde entran en juego las membranas de
la cápsula, evitando que las células sean identificadas y atacadas por el sistema inmunitario. Esta protección también permite que las células de un único
donante puedan ser utilizadas en múltiples pacientes.