Texto publicado por Germán Marconi

Mujer

Hola, bonitas…

A pesar de lo que se dice que tanto el Día de la Mujer, como el de las Madres, son inventos comerciales para vender, y que un día no basta para honrarlas (especialmente si no les compramos nada), hay que concluir que ello es cierto pero también inexacto. Todos los días deberían ser de la mujer, o de las madres, si al caso vamos. ¿Acaso dejamos de quererlas, necesitarlas o buscarlas ante un problema o tan sólo por el placer de verlas día a día?, no, pero está bien que haya un día especial en el calendario que debamos detenernos y pensar en ello, en ellas, en su día y todo lo que les debemos, queremos y esperamos que continúen con nosotros. Así como en la Semana Santa hay quienes desean ser mejores, o en Navidad nos emocionamos con la idea del nacimiento del Niño Dios (sin recordarle ni un solo día después de eso), estos son iguales, o deberían ser para honrarlas y celebrarlas.

Inteligentes, hermosas, brillantes, excitantes. Creativas e ingeniosas. Bondadosas y sensatas, las mujeres no sueñan con glorias de muerte, nada de tomar una colina con una bandera en la mano y sembrarla sobre una montaña de cadáveres, la suya es la guerra diaria de mantener a los suyos con bien, y los de otros. Apenas hemos pasado el tiempo, al menos en Venezuela, de la casa pobre pero hospitalaria donde la señora cocinaba, cuidaba y mimaba a sus muchachos y a otros dos o tres, añadidos por la vida. Mal llamado sexo débil porque medimos el poder en palabras de hombres, generalmente en la fuerza del puñetazo, son ellas capaces de engendrar vida y parirla, con el dolor de sus carnes, y todavía sudorosas, agitadas, ríen de llorosa felicidad y quieren abrazar a su prole. En su sabiduría, Dios eligió para la tarea a la más fuerte de la especie. Qué silenciosa es una casa sin su voz, sin sus risas, sin sus pasos gráciles y sentenciosos recogiendo cosas que descuidadamente dejamos fuera de lugar. Abrumados de problemas, sentados en una cama, ¿quién no ha sentido que todo mejora cuando sus brazos le rodean y aprietan diciendo con voz ancestral de madre que todo saldrá bien?

DIA DE LA MUJER - FORGES

Del día de la madre, recuerdo que mi señora progenitora nos decía que no quería tazas, ollas, licuadoras y mucho menos una lavadora. Eso siempre nos hacía reír, pero es cierto, a veces es difícil separar a la mujer de lo que sentimos por ella, por esa compañera que nos acompaña en esos momentos gratos, también los de pasión, igualmente cuando nos equivocamos o sentimos miedo, esos instantes en la vida cuando sabemos que no podemos controlar lo que ocurra más allá de desearlo. A mis amigos siempre les digo que se den con una piedra en los dientes, que agradezcan a la vida la infinita piedad de las mujeres que se convirtieron en sus parejas (sólo la piedad puede explicar algunos casos). Y que lo tengan presente. Todos debemos. A veces las queremos, las adoramos de verdad, sentimos que debemos darle lo mejor porque se lo merecen todo… pero nos paseamos por la vida dejando cosas por hacer en la idea de que ellas arreglarán más atrás.

Claro, eso es mucho más tolerable que aquellos que las odian, que las odian de verdad, que después de llévaselas de sus casas, de preñarlas, las golpean e injurian. Hay hombres que detestan demasiado a las mujeres, obligados como se sienten muchas veces a buscarlas para que otros hombres no les sospechen faltos de hombría, parecen querer pagarlas con ellas después. El Día de la Mujer debe ser un compromiso de todos a detener la violencia del signo que sea contra ellas, desde el hombre frustrado que paga sus complejos a fuerza de puñetazos, a los que la obligan a formarse durante horas por un plato de comida que llevar a sus hijos; es hora de condenar y detener a quienes desean agredirlas, quemarlas, mutilarlas o desfigurarlas, cuando no asesinarlas por querer ir a una escuela ya que “no tienen derecho porque son mujeres”.

¿Celebrar a las mujeres?, apoyémoslas, respetemos lo que sienten, piensan y dicen, aún cuando sea “no”. A esas parejas, amigos míos, una noche antes de ir a la cama, sorpréndanlas abrazándolas y confesándose con un “gracias por estar a mi lado”

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Esta publicación no es de mi autoría, me llegó por mail y creo que dice lo que muchos sentimos y pensamos.

Damas de BW: Se las quiere, sépanlo!

Un beso a cada una,

Ger.