Texto publicado por TifloFernando

Iniciacion deportiva: Momento Optimo, aspectos psicofisicos de Niños y Adolescentes

Muy buenas, esta es la segunda Publicación que hace referencia al Deporte en niños y adolescentes, en un aspecto fundamental como es el "Momento Optimo" de iniciar la Práctica del Deporte.

Un cordial saludo, TIFLOFERNANDO.

iniciación deportiva, la EDAD óptima; Óptimo momento psicofísico

Dr. Sabina Zurlo de Mirotti - Dr. Oscar Casasnovas

Correspondencia: sabinazurlo [arroba] hotmail [dot] com

DEPORTES(Gentileza www.sap.org.ar)

Aspectos psicosociales

El deporte es una de las actividades que exige simultáneamente la participación del cuerpo, la inteligencia y la voluntad. Nos permite canalizar nuestras energías y angustias.Nos debe hacer recordar que nuestros congéneres son compañeros de juego y no competidores o enemigos a vencer. La actividad física es un medio formativo inmerso en el contexto educativo total y un integrador de la personalidad. 44

Aunque los términos actividad física y deporte se usan con frecuencia de manera indistinta, el deporte tiene una dimensión social diferente a la primera. Las primeras etapas de la participación deportiva, son en realidad un juego, pero como también representan obstáculos que vencer, se los pone para ver qué tan bien se los puede superar. Estos obstáculos reflejan, al parecer, tanto un juego como una prueba personal. 45 De esta manera los niños pueden aprender a manejar logros y fracasos, a entender el valor de la práctica y la preparación para mejorar el rendimiento, a entender el concepto de justo e injusto, aceptar la autoridad adulta e interrelacionarse con distintos grupos sociales y económicos, así como la autodisciplina. 16

Pero, además de los efectos positivos, el deporte puede tener efectos negativos, especialmente sobre aquellos niños que se destacan o muestran algunas condiciones especiales que los proyectan como un posible futuro talento. La presión que en reiteradas ocasiones es ejercida por los padres, entrenadores, pares, etc. y el temor ante el menor fracaso pueden ayudar a disminuir su autoestima, provocarles estrés, angustia, hasta llegar incluso a la depresión y a sufrir lesiones físicas cada vez más frecuentes. Estos síntomas no advertidos, exponen a los niños a la conducta negativa de los adultos.11,16

Muy importante es diferenciar entre iniciación deportiva y especialización deportiva . La primera se refiere al proceso de enseñanza-aprendizaje en la que el niño o adolescente aprende las destrezas básicas de un deporte, mediante el juego y de acuerdo con las posibilidades. Especialización deportiva implica desarrollo y entrenamiento de las capacidades técnico-tácticas y físicas, con el fin de lograr el mayor rendimiento posible.

Esto último se consigue en competencias regulares, según categorías establecidas, cumpliendo reglamentos, etc. 17 Para conseguir esto debe existir una maduración física, neurológica, cognitiva y psicológica, así como un contexto social apropiado. Aunque hay una tendencia a que los niños participen en los deportes a edades tan tempranas, por ejemplo, como los 5 años para natación, 4-5 años para gimnasia y 6 años para fútbol y aunque es difícil generalizar acerca de cuándo un niño está listo para participar en un deporte organizado, se habrá notado que en el sentido de la confrontación social, ésta no se desarrolla totalmente antes de los 6 años.

La maduración cognitiva para entender la naturaleza competitiva del deporte no se desarrolla antes de los 8 o 9 años. Además, comprender conceptos tales como la posición dentro de un equipo, la posición y función dentro del campo de juego o cómo seguir las instrucciones y estrategias, pueden aparecer aún más tarde. De modo que los niños pueden no alcanzar la madurez psicológica total para competir en los deportes hasta los 11 o 12 años.16

Hay niños que sobresalen naturalmente en un deporte, por lo que los padres desean saber si podrán llegar a integrar el grupo de los deportistas de élite. Es muy difícil predecir lo que ocurrirá con ellos, porque se presentan numerosas variables que dificultan el pronóstico, ya que ellas son de naturaleza biológica, psicológica y sociocultural, y se relacionan con el rendimiento. 11,31,46,47 También habrá que tener en cuenta las demandas específicas para cada deporte.

Asimismo, la experiencia en los deportes es percibida de manera distinta en las diferentes etapas adolescentes. Esto se relaciona con los diferentes grados de madurez psicológica y cognitiva en la adolescencia temprana, media y tardía. 16 En la adolescencia temprana los jóvenes entienden conductas y consecuencias sobre una base de aquí y ahora ; en la adolescencia media ya desarrollan una perspectiva de tiempo futuro y de razonamiento abstracto, siendo importante para ellos la opinión de pares y entrenadores. En la adolescencia tardía perciben sus habilidades deportivas de manera más acorde con la realidad, al mismo tiempo que aparecen otros intereses que pueden ser más importantes para ellos que los deportes.

Los niños y adolescentes pueden sufrir lesiones por sobrecarga o estrés y responden a ellas según sus propias características. Aunque reaccionan mejor frente a una lesión, 16 porque no dudan con respecto a su curación, a veces se presentan situaciones que los vuelven negativos, sobre todo si la lesión tarda en resolverse, lo que también depende del apoyo familiar recibido y si existe un estado de ansiedad o depresión subyacente.

Si bien la práctica de los deportes puede resguardar a niños y adolescentes de caer en conductas negativas, muchas veces, por distintos motivos, ellos participan en actos de agresión y violencia, más común en deportes de contacto, en el uso de sustancias prohibidas para mejorar su rendimiento o también, en el uso de suplementos nutricionales para aumentar su masa muscular y fuerza, entre otros objetivos. El motivo por el cual un adolescente hace uso de estas sustancias se relacionan con la presión ejercida por su entorno, pares, padres, entrenadores, etc., para la consecución de determinados logros, el miedo a defraudar a los demás o a sí mismo y, también, con el estrés competitivo. 11,16

Otra de las conductas negativas es la relacionada con el control del peso corporal, parámetro muy importante en la práctica de algunos deportes como los estéticos (ballet, patinaje artístico, gimnasia, etc.), y que puede llevar, sobre todo a las niñas, al padecimiento de algún desorden alimentario. 48-50

La participación intensiva en los deportes implica que el niño, en muchas ocasiones, inicie el entrenamiento específico a edades tan tempranas como los 5 o 6 años y, a veces antes. Este entrenamiento se lleva a cabo, a veces, en horarios extras, aparte de todas las otras actividades normales o sociales que debe realizar y, en muchas ocasiones, pueden conducir al padecimiento de problemas como cansancio y fatiga. Esto, a su vez, provoca lesiones por sobreuso en el sistema músculo-esquelético. Toda esta sucesión de eventos puede producir un estado de ansiedad, depresión y desorden alimentario, además de conducir al niño o adolescente al síndrome de sobreentrenamiento y como consecuencia final, al abandono del deporte.11,14,51

En cuanto a los efectos que la actividad física intensa puede provocar particularmente en las niñas, lo más destacado es, respecto de la maduración biológica, un retraso en el desarrollo puberal y más específicamente retraso en la aparición de su primera menstruación o menarca.52 Según Frisch, en un estudio realizado en adolescentes deportistas, la menarca se retrasa 5 meses por cada año de entrenamiento antes de ella.53 Esto se relaciona con el menor peso corporal y el menor porcentaje de grasa corporal. Se requiere, como mínimo, 17% de grasa para que las niñas puedan iniciar sus ciclos menstruales.54

Este hecho se comprobó en una investigación propia realizada en adolescentes de la ciudad de Córdoba, en una reproducción del trabajo efectuado por Frisch en EE.UU.38,53 No obstante, hay quienes no aceptan la hipótesis del porcentaje de grasa. En las niñas que ya han comenzado a menstruar se puede presentar lo que el American College of Sports Medicine ha descripto como la tríada del atletismo femenino.49,50,55-61

Los efectos del entrenamiento sobre la maduración biológica de los varones, en cambio, no se consideran habitualmente, quizás porque ellos son siempre más activos que las niñas y quizás porque no hay un parámetro tan fácil de objetivar como la menstruación. Aún está muy arraigado en la actual sociedad deportiva agrupar a los niños por edad cronológica, actitud muy frecuente en la práctica de deportes populares, como fútbol, rugby, básquet, etc., sin considerar los cambios biofísicos que se producen durante la adolescencia, con la variabilidad que la caracteriza.

De esta manera es posible enfrentar a niños de la misma edad, por ejemplo de 12 o 13 años, en donde uno tiene aún todas las características infantiles y el otro está avanzado en su maduración, observándose una marcada diferencia de desarrollo entre estos grupos de jóvenes. Es decir, que las categorías deberían ser establecidas por tamaño corporal (maduración biológica) y no por edad cronológica. Al tener esto en cuenta se estarían previniendo daños físicos, psicológicos y el abandono del deporte por parte de los niños y adolescentes.

En el seno del Comité de Medicina del Deporte de la Sociedad Argentina de Pediatría se tiene siempre presente la siguiente premisa: Es preferible un adulto activo siempre, a un niño campeón hoy .

¿CUÁNDO UN NIÑO ESTÁ LISTO PARA LA PRÁCTICA DEPORTIVA?

Se podría definir el momento óptimo para la práctica deportiva como aquel en el cual un niño logra la madurez necesaria para aprender y comprender una tarea dada. En el contexto de los deportes, este momento también incluye factores físicos, neurológicos, cognitivos, psicológicos y sociales. La variabilidad que existe en los parámetros de crecimiento y desarrollo entre la niñez y la adolescencia hacen de la edad cronológica un criterio no confiable para determinar si un niño está preparado para participar en los deportes. Esta participación depende, además, del desarrollo del niño, de la disposición de sus padres, del contexto sociocultural y de la demanda específica de un deporte determinado. 16

Lograr la participación de los niños en diversas actividades deportivas es más beneficioso que exponerlos prematuramente a aprender una destreza particular o especializada en un deporte antes de que estén totalmente desarrollados. La especialización temprana puede, en efecto, llevar al fracaso y desalentar la participación futura.

Por lo analizado previamente, creemos fundamental que el médico pediatra y todos los que están relacionados con el deporte infanto-juvenil conozcan todos estos aspectos para tratar de evitar que tanto el niño como el adolescente sufran traumas físicos y psíquicos. Para ello se puede tomar como referencia el Esquema General de las Etapas de Inicio, Desarrollo e Intensificación sobre las Fases Sensibles .31 Se entienden como fases sensibles los períodos donde hay una entrenabilidad muy favorable para una capacidad motora 31 (Tablas 1 y 2). Esto indica que el aprendizaje puede realizarse cuando el niño está listo, es decir, cuando posee y domina los prerrequisitos de ese aprendizaje y la capacidad de reorganizarlos .31

Como orientación se puede tomar en consideración lo siguiente:

á De los 4 a los 7 años el objetivo será desarrollar la actividad motora (habilidades motoras básicas, coordinación, equilibrio, velocidad), el conocimiento del esquema corporal, la diferenciación segmentaria, afianzar la multilateralidad como base de la orientación espacial. Existen innumerables juegos y actividades que benefician este tipo de desarrollo.

á Entre los 8 y 9 años se podrá comenzar con actividad predeportiva, minideportes. Esto último les permitirá elegir destrezas que estén de acuerdo con sus aptitudes motrices y funcionales. Sería conveniente la iniciación en las prácticas del atletismo, porque esto les permitirá perfeccionar el salto, el lanzamiento y la carrera, utilizando siempre la competencia como medio educativo y no como fin.

á De los 10 a los 12 años, la habilidad general motora adquirida les permitirá manejar su cuerpo en el tiempo y en el espacio. En este momento ya se puede comenzar a desarrollar la habilidad motora específica, estimulando la flexibilidad, la fuerza (sin el empleo de cargas máximas) y la resistencia (más la aeróbica que la anaeróbica). Además, se trabajará para que el niño logre desarrollar el dominio y uso de su cuerpo en movimientos analíticos, así como la incorporación de técnicas y gestos propios de cada deporte.

á La etapa comprendida entre los 13 a los 15 años es la de maduración puberal; es la etapa adolescente en la que ya se puede comenzar el deporte con sus reglas y sesiones de entrenamiento, respetando los momentos evolutivos propios de cada niño en particular, debido a la gran variabilidad que los cambios puberales presentan individualmente. Los deportes pueden ser de equipo, como el fútbol, basquet, voley, hockey, etc., o individuales como la natación, tenis, atletismo, etc. Es importante controlar en los niños tanto el cansancio físico como la tensión psíquica y emotiva que provoca la participación en los deportes. De allí que la actividad física debe estar controlada y dirigida por docentes idóneos en educación física infantil, dosificando el entrenamiento de acuerdo con la edad biológica y las posibilidades de cada uno.

á A partir de los 16 años el adolescente ya puede iniciar la práctica del deporte competitivo, ya sea en equipo o individual. En cuanto al levantamiento de pesas y fisicoculturismo, es conveniente esperar hasta el completo desarrollo morfofuncional del adolescente. En este aspecto, las opiniones son diametralmente opuestas: desde los fabricantes de equipos que sugieren que el entrenamiento de la fuerza debe iniciarse en la lactancia, hasta los que adoptan la postura de que el entrenamiento de la fuerza debe ser realizado solamente por los adultos. 27 Quienes están a favor del entrenamiento de la fuerza a edades tempranas insisten en que hay que asegurarse de que se imparta una instrucción adecuada, que se apliquen estrictamente las reglas y el uso del equipo apropiado, como medios de prevenir lesiones. Pero no hay que olvidar que en los niños esto no está exento de riesgos. También, se atribuyen efectos positivos a esta conducta27 (Tabla 3).

Todas las personas involucradas en el manejo de los niños y adolescentes deberán tener conocimientos para actuar con idoneidad y sentido común, orientando los aprendizajes en los distintos niveles por los que va transitando el niño o joven durante su crecimiento. El niño aprende a reconocerse a sí mismo jugando; de esta manera también aprende a diferenciarse del mundo que lo rodea, a integrarse a ese medio y a sí mismo. El trabajo debe ser interdisciplinario. Si el juego es adecuado a la etapa evolutiva, les permitirá adquirir una estructura psicomotriz ordenada. 29

CONCLUSIONES

Si el objetivo es que el niño juegue, se divierta y adopte al deporte como parte integrante de la estructura de su personalidad, la estimulación adecuada de las actividades motoras debe comenzar lo más tempranamente posible. Es de fundamental importancia que el niño tenga, en todas las etapas, los elementos necesarios para que pueda integrar al movimiento como parte de su personalidad.

La niñez es una etapa de aprendizaje y de desarrollo de las cualidades físicas básicas y no una etapa de especialización.14,51 Con el comienzo de la adolescencia aparece el período del qué y quién soy como persona . En los deportes es posible la ción de una actividad determinada, con especialización de la técnica, y comienza el aprendizaje de la táctica y la estrategia. Todo esto siempre y cuando las etapas anteriores se hayan cumplido adecuadamente y se haya construido un basamento firme de gusto por el deporte, por el movimiento, pues de lo contrario se habrá comenzado a edificar un individuo sedentario del futuro con todas las consecuencias que esto implica. 14,51

Se deben favorecer las actividades coordinadas perceptivomotoras, incentivando el juego y la socialización y evitando todas las actividades deportivas de alto rendimiento y entrenamiento sistemático en edades precoces, así como también las pruebas anaeróbicas y las sobrecargas no controladas si su momento fisiológico y madurativo no es el adecuado.

De ser posible se debe evitar la incorporación precoz en los deportes competitivos, porque el

niño no está preparado evolutivamente ni psicológicamente para competir en forma aislada o en equipo. Al mismo tiempo, se debe canalizar la competencia natural como elemento educativo y no para que vea en el otro a un rival.

Tabla Nº 1

Ver Documento completo Formato.zip Documento Asociado

Desde el punto de vista de Malina62 las respuestas a la actividad física del entrenamiento regular del individuo en desarrollo, probablemente no son suficientes para alterar los procesos de crecimiento y maduración programados genotípicamente. Por lo tanto, el entrenamiento no tiene ningún efecto aparente sobre la estatura y la maduración, tal como se valora en los estudios de crecimiento .

La Academia Americana de Pediatría, en una reciente y prudente declaración, recomienda que los niños deben ser estimulados a participar en variedades de deportes y señala que el entrenamiento intensivo temprano y la práctica de deportes especializados pueden tener efectos físicos y psicológicos adversos .16,21

Tabla Nº 2

Ver Documento completo Formato.zip Documento Asociado

Que el entrenamiento intenso en un segmento de la población infantil es una realidad, es algo que no podemos ignorar; las llamadas de atención en ese sentido hacen que nuevamente se aborde el tema y necesariamente promueva a elaborar pautas para tratar de proteger al niño en su salud psicofísica-social integral. Frente a una realidad que costará cambiar, es que intentamos llegar con nuestra propuesta a todos los involucrados en el manejo del niño, sobre todo al pediatra, quien es el custodio de la salud del niño y el adolescente, actuando tanto

como médico, educador, consejero de padres, del mismo niño y también del entrenador.

Tabla Nº 3

Ver Documento completo Formato.zip Documento Asociado

Sería fundamental que los pediatras integraran los equipos interdisciplinarios para la atención y seguimiento de los niños y adolescentes que practican deportes, recordándoles que ya cuentan con una herramienta importante, como las pautas del Consenso sobre examen físico del niño y del adolescente que practica actividades físicas,

elaboradas por el Comité Nacional de Medicina del Deporte Infanto-Juvenil y por el Comité de Medicina del Deporte Infanto- Juvenil (Filial Córdoba) de la Sociedad Argentina de Pediatría, publicadas en el año 2000 .63

BIBLIOGRAFÍA

1. Zurlo de Mirotti S. Estudio biométrico de crecimiento y desarrollo en adolescentes de Córdoba. Muestra de un nivel socioeconómico medio superior. Tesis Doctoral. Facultad de Medicina. Universidad Nacional de Córdoba. Mayo, 1982.

2. González S. Crecimiento y desarrollo. Generalidades y cambios. En: Meneghello J. Tratado de Pediatría. Buenos Aires: Intermédica, 1972: 174.

3. Falkner F. Patrones de crecimiento normales y anormales del recién nacido y del preadolescente. En: Gardner LI. Enfermedades Genéticas y Endocrinas de la infancia y la adolescencia. 2ª ed. Barcelona: Salvat Editores S. A., 1982: 8-15.

4. Tanner JM, Camereon N. Investigation of de midgrowth in height, weight and limb circumferences in single years. Velocity data from the London 1966-67 growth survey. Ann Hum Biol 1980; 7(6): 565-577.

5. Comité Nacional de Crecimiento y Desarrollo. Sociedad Argentina de Pediatría. Guías para la evaluación del crecimiento. 2ª ed. Buenos Aires: SAP, 2001.

6. Lowrey GH. Growth and development of children. 6ª ed. Chicago: Year Book Medical Publishers Inc., 1973: 428.

7. Fried RI, Smith EE. Postmenarcheal growth patterns. J Pediatr 1962; 61:562.

8. Falkner F. Desarrollo Humano. Barcelona: Salvat Editores SA, 1969.

9. Allen-Lia J. Adolescent growth and development: Maintaininig weellnes. En: Tackett G and Hausberger WB. Family Centered of Children and Adolescents. Philadelphia: WB Saunders Co, 1981: 1232.

10. Garm SM, Rohman CG. Acción mutua de la nutrición y la genética en la cronología del desarrollo y el crecimiento. Clin Pediatr North Am 1966; 2:353- 378.

11. Smoll FL, Smith RE. Psicología del deportista joven (Enfermedades relacionadas con el estrés y criterios para corregirlas). Clin Pediatr North Am 1990; 5:1073-1099.

12. Tanner JM. Trend towards earlier menarche in London, Oslo, Copenhagen, The Netherlands and Hungary. Nature 1973; 243:95-96.

Más información sobre Deporte, en:

http://www.plazadedeportes.com