Texto publicado por Miguel de Portugalete

ciencia 520 días en aislamiento

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Los participantes en 'Mars500' hacen balance del experimento
Cómo resistir 520 días aislados
Teresa Guerrero @ 10-12-2011 04:58

Madrid.- Tras la misión que simuló un viaje a Marte, las agencias espaciales preparan otro experimento de aislamiento en la Estación Internacional.

¿Qué es lo que lleva a una persona a encerrarse voluntariamente durante un año y medio en un módulo de Moscú junto a otras cinco personas? En el caso del ingeniero francés Romain Charles fue su pasión por el espacio. Como tantos niños, de pequeño soñaba con ser astronauta. Se hizo ingeniero y comenzó a trabajar en el sector automovilístico aunque seguía con interés todo lo relacionado con la carrera espacial. Así que cuando vio un anuncio de la Agencia Espacial Europea (ESA) solicitando voluntarios para 'Mars500', un experimento de aislamiento que simularía un viaje a Marte, no dudó en enviar su solicitud.

Junto a él fueron elegidos para esta misión espacial ficticia el italocolombiano Diego Urbina, el chino Wang You y los rusos Alexey Sitev, Sukhrob Kamovol y Alexandr Smoleevskiy. Cada uno de ellos recibió unos 75.000 euros por participar.

El experimento ha sido todo un éxito: los seis resistieron hasta el final y el pasado 4 de noviembre salieron de la 'nave' en la que han permanecido 520 días, sin luz solar y aislados del mundo exterior. Romain Charles (32 años) y Diego Urbina (27) visitaron esta semana Madrid para ofrecer más detalles del experimento y participar en un encuentro digital con los lectores de ELMUNDO.es

Ambos admiten que ha sido duro aunque aseguran que nunca se plantearon abandonar la 'nave': "Tuvimos algunos momentos difíciles, pero no se nos pasó por la mente. Mucha gente confiaba en nosotros: los científicos, nuestros compañeros de viaje y la ESA", afirma Urbina. Tampoco se arrepienten y creen que si volvieran atrás, mandarían de nuevo la solicitud para participar en el proyecto.

520 días aislados
"Lo más importante era intentar romper la monotonía y procurar estar siempre ocupados, sobre todo, durante la etapa en la que simulábamos el regreso a la Tierra, que fue la parte más dura y aburrida. También celebrábamos de manera especial los cumpleaños y las fiestas", recuerda Urbina. "Año Nuevo fue una de las más especiales", hasta el punto de que lo celebraron tres veces (según el calendario occidental, el chino y el ruso).

Cada día practicaban ejercicio físico y cumplían estrictamente los horarios para mantener el ciclo de vigilia. Salieron de la nave pálidos y más delgados, aunque los chequeos a los que se han sometido tras abandonar su aislamiento muestran que su estado de salud es bueno. Según la ESA, durante la misión ningún miembro de la tripulación, entre los que había médico, sufrió ninguna enfermedad grave.

Romain Charles adelgazó 10 kilos pero ya ha recuperado cinco. "La comida era buena pero resultaba aburrida y echaba de menos el pan de verdad o ciertos quesos". Además de la comida congelada que llevaban en los frigoríficos, tenían invernaderos donde cultivaban hortalizas.

Comunicación con sus familiares
La comunicación con sus familiares y amigos, con los que podían intercambiar correos electrónicos (sin conexión directa), fue clave para mantener el ánimo en los momentos más difíciles. A mediados de la misión pudieron enviarles también una caja con libros, música y otros regalos.

En el proceso de selección hubo candidatas mujeres pero, al ser muy pocas las solicitudes, había menos probabilidades de que una de ellas fuera seleccionada. Finalmente la tripulación estuvo formada sólo por hombres. "Es difícil estar sin mujeres pero no imposible. Lo han hecho muchos exploradores en el pasado y lo volverán a hacer en el futuro", señala Urbina, que en la actualidad no tiene pareja. A la novia de Romain Charles, por su parte, no le hizo mucha gracia la idea de que participara en el proyecto. Sin embargo, "lo entendió y ahora seguimos juntos", señala. De los seis participantes, sólo uno tiene hijos.

"Durante el tiempo libre aprovechábamos para hacer cosas que habitualmente no puedes hacer. Yo dediqué mucho tiempo a leer y a dibujar", explica Urbina. Para Romain, la música también fue muy importante y aprovechó los ratos libres para tocar la batería.

La convivencia
Charles asegura que no hubo peleas entre ellos pero sí surgieron tensiones, "sobre todo debido a diferencias culturales". Urbina, por su parte, afirma que antes de la simulación pensaba que surgirían conflictos importantes debido al roce de la convivencia: "Me sorprendió positivamente que el trato entre todos los miembros del equipo fue muy cordial, a pesar de las pequeñas fricciones que pudiera haber y de las diferencias culturales".

A la rusa Elena Feichtinger, jefa de la misión 'Mars500', también le sorprendió lo bien que fue todo. Ella fue la mediadora entre los seis voluntarios y sus familiares así que es la que mejor conoce todo lo que ocurrió en la 'nave': "Para mí son héroes. Ha sido un trabajo muy duro y monótono pero en ningún momento perdieron la motivación", explica.

Aislados del mundo
En Navidad Romain Charles se enteró de que iba a ser tío. El pasado fin de semana pudo por fin conocer a su sobrina, que ya tiene cinco meses. Aunque sus familiares viajaron a Moscú el 4 de noviembre, la niña se quedó en Francia así que hasta ahora sólo la había visto en fotos y vídeos. "El día que salimos del módulo estaba nublado, pero creo que nunca olvidaré el amanecer del día siguiente desde la ventana del hospital", señala Charles. El francés afirma que, además de la familia y los amigos, lo que más echó de menos fue el contacto con la naturaleza.

Urbina admite que los últimos días en el módulo fueron de inquietud y expectación: "No puedes evitar preguntarte si habrá cambiado el mundo, si vas a poder adaptarte o qué vas hacer", recuerda. "El día que salí fue el más intenso de mi vida. Veíamos por la ventana a toda la gente que nos estaba esperando y nos sentíamos como extraterrestres". Y es que, aunque los seis sabían que estaban en la Tierra, muy cerca de la gente, realmente se sentían muy aislados: "Tendíamos a olvidar que estábamos en Moscú", dice Urbina.

Preparar un viaje a Marte
El objetivo de esta misión conjunta de la Agencia Espacial Europea (ESA), Rusia y China es estudiar el comportamiento humano en situaciones extremas de cara a la preparación de un viaje tripulado al Planeta Rojo.

Los tripulantes de la 'Mars500' simularon todas las etapas que se darían en un viaje real a Marte, incluyendo el aterrizaje y caminatas con trajes espaciales. Aunque les habían quitado algunas piezas para hacerlos más ligeros, pesaban unos 30 kilos: "Es más difícil trabajar con ellos en tierra que en la Estación Espacial Internacional porque allí hay gravedad. Además estaban presurizados y no permitían mucha movilidad", recuerda Urbina, uno de los tres miembros de la misión que simuló el aterrizaje en Marte.

Las comunicaciones con la Tierra se desarrollaban con el mismo retraso que existiría en una misión real (unos 40 minutos) para dar realismo a la misión. Además, se simularon varias situaciones de emergencia, como un apagón, un corte en la transmisión y la lesión de uno de los 'astronautas'.

Más de cien experimentos
Durante los 17 meses que han estado recluidos, llevaron a cabo más de 100 experimentos (psicológicos, físicos y relacionados con el medio ambiente). Los científicos siguen analizando los datos que han recopilado y presentarán sus conclusiones en abril del próximo año.

El siguiente paso será un experimento con campos magnéticos. Además, las agencias espaciales están diseñando ya una misión de aislamiento en la Estación Espacial Internacional, es decir otro 'Mars500' en un ambiente de microgravedad.

Urbina y Charles, ingenieros de profesión, coinciden en que "la experiencia ha valido la pena" y confían en seguir trabajando en el sector espacial. Dentro de unos meses volverán a someterse a más pruebas médicas aunque de momento podrán disfrutar de varias semanas de vacaciones y pasar las Navidades en casa.

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