Texto publicado por SUEÑOS;

Cuentos, (ecuador)

IFLOSOFANDO, BIOLÓGICO O DIGITAL.

Luis Eduardo Cueva Serrano

Todo comienza con un: Y si…
¿Y si dejara mi forma y lenta existencia humana, por un ligero holograma?
¿Y si intangible y digital, no tuviera mayor necesidad?
¿Y el dinero o la propiedad, no tendrán más cabida en la sociedad?
¿Y si ello llegara a suceder, podré todavía querer?
¿Será viable o posible la inmortalidad mediante alguna tecnología digital?
¿Podrá migrar el alma o ente a un virtual recipiente?
Y, perdón el atrevimiento… ¿Qué se igualará al orgasmo? ¿Tal vez un espasmo y sobrecarga de corriente alterna o continua?
Imaginémonos libres de la física terrenal, flotando, orbitando a un palmo de la luna, ya sin cordón umbilical que a la tierra nos ate o una, con el gusto de observar ingrávidos esa nuestra esfera azul donde por primera vez vimos la luz.
Lo que alguna vez parecía imposible o increíble, hoy es probable y a no dudarlo, mañana será inevitable; ya no es un mito ni un cuento, son tantos y tan diversos los eventos surgidos del experimento y la investigación que los actuales descubrimientos se encuentran en la frontera de la ciencia ficción y en los más avanzados desarrollos de inteligencia artificial.
el buen uso y explotación de estos calculados caminos o algoritmos sumados al de la ingeniería de materiales y tecnologías satelitales podrían permitir al ser humano dedicar más tiempo al arte y entretenimiento, familia, hogar y buenos sentimientos allende mares, continentes, planetas, sistemas solares, galaxias y quién sabe, multiversos, y así, paso a paso, poco apoco lo grande se hará pequeño, lo galáctico a cuántico y viceversa, lo absoluto mutará a relativo como Albert Einstein ya lo dijo, cuento todo esto como quien nada conversa aunque haya quien lo juzgue como una intención perversa.
Pero es que aquí no se acaba la historia, es tan solo el principio de los nuevos peregrinos, los colones o Magallanes, los Armstrong y Gagarin en un viaje emocionante y sin fin.
Sin fin, porque habrá segunda parte, cuando de marte se salte a Encélado, Ganimedes, Europa o Caronte y también más allá de Plutón, no es sueño ni quimera, sino la era de los nuevos argonautas Adán y Eva llena de emoción.
Queridos amigos biológicos, mitad soñadores e ilógicos, están frente a un proceso evolutivo extraño y diferente donde ya no existirá la gente como seres celulares y vivos, probablemente los genes que indica cómo y quienes son ustedes serán el último algoritmo vivo en base al carbono, el final camino de una vida primitiva y que expone a la vulnerable humanidad a la peligrosa y cósmica radioactividad entre otros peligros de destrucción de este universo en constante expansión.
Muy al contrario, los seres digitales gracias a la investigación y trabajo extraordinario de los seres humanos no corren esa fatídica suerte que desemboca en la letal muerte, y los conceptos de esta mutante generación de hologramas y avatares está en capacidad superior a la otrora humanidad de expandirse a lumínica velocidad e incluso más allá hasta la velocidad del pensamiento y viajar a ignotos lugares por corredores de gusano y del espacio-tiempo, donde multidireccionales serán sus flechas o vectores, y en el que el conocer, será la verdadera riqueza del nuevo ser.
Entonces y sólo entonces, se sabrá que tan infinito es el espacio y si lo que científicos y soñadores han creado es algo cercano al concepto de divinidad, Les suena extraño, ¿Verdad?
Pues, ¿Quién fue primero, el huevo o la gallina?
Llegaremos a la sencilla conclusión de que ello ya no interesa, lo que en este instante es urgencia para su salvación, es migrar su limitada condición vía transhumanización a entes virtuales, una humana proyección de compañeros avatares.
Pero el Viejo Aviador intimidado ante la verdad expuesta, no calla pero piensa que le gusta su humana biología, aunque venga la senectud que abandona a la juventud, al cansancio y dolor los recibe con alegría al permitirle sentir, gozar, amar, respirar, vivir e incluso morir, como parte de un ciclo que ha de aceptar esta aún solitaria humanidad, es por eso que le gusta el verso, el trato amable, gentil, besos, caricias mil.
Y he aquí la trampa del algoritmo con sus cálculos y estadísticos procesos que nos guían a… supuestamente eso, el actuar saludable, perfecto hacia la global alegría del ser humano, más ya sabemos que cada vez que se juega al gran hermano, a ese derrotero hacia la utopía, el final… el final es un amanecer distópico, cruel, tirano e ilógico que, buscando lo mejor encuentra paradójicamente lo peor.
Entonces ¿Me quedo? Seré el futuro fósil de una generación que no tomó la posta, que prefirió a toda costa la comodidad humana, sin saber que un biológico mañana no tiene cabida en el desarrollo de nobeles y astronómicos conceptos de vida.
Pero si migro a pura energía… ¿Hasta dónde puedo crecer y conocer antes que se diluya este energético ser en un aleph o en un vaya usted a saber? ¿Cómo recargo batería, nuevas emociones y con quién puedo intercambiar electrones?
¿Y qué significará todo esto para un ya extinguido y entretenido sexo?
¿Y la humedad y el tacto, acaso ya no es algo bello tan insigne acto?
Prepárese en todo caso contra virus y troyanos, no vayan a meter la mano donde nadie los ha llamado.
Difícil sería tomar una decisión, si ya estuviéramos ad portas de la transhumanización, donde bien y mal no representarían nada para un mundo digital.
Bueno, paremos todos de pensar en ese evento virtual que podría estar cada vez más cerca de ser real, y antes de que llegue tan emocionante o fatídico día, vaya y abrace fuerte a su familia, y si es el caso que tiene novia o esposa, deje de hacer cualquier otra cosa y dedíquese a amar.

El Viejo Aviador.

FIN