Texto publicado por Daniel Ayala, El testigo

Texto del día viernes 30 de julio del año 2021.

“Examinando las escrituras”.
Texto del día viernes 30 de julio del año 2021.

Jehová se compadeció de Ana
(1 Sam. 2:21).

La causa de la angustia de Ana no desapareció enseguida. Siguió viviendo bajo el mismo techo que Peniná. Y la Biblia no dice que la actitud de esta mujer cambiara. Así que es probable que Ana tuviera que seguir soportando los comentarios hirientes de su rival. Pero logró recuperar y mantener la paz interior. No volvió a sentirse angustiada después de dejar el problema en manos de Jehová. Permitió que él la consolara y tranquilizara. Y algún tiempo después Jehová respondió su oración y ella tuvo hijos
(1 Sam. 1:2, 6, 7, 17-20).
Podemos recuperar la paz aunque la causa de nuestra angustia no desaparezca. Algunos problemas quizás persistan aunque oremos intensamente y vayamos siempre a las reuniones. Pero el caso de Ana nos enseña que nada puede impedir que Jehová tranquilice nuestro atribulado corazón. Él no nos olvidará jamás, y tarde o temprano recompensará nuestra fidelidad
(Heb. 11:6).
w20.02 22 párrs. 9, 10

La Biblia. Traducción del Nuevo Mundo.

1 Samuel 2:21.
21 Jehová se compadeció de Ana y ella pudo volver a quedar embarazada. Tuvo tres hijos y dos hijas. Y el pequeño Samuel siguió creciendo con Jehová.

1 Samuel 1:2.
2 Y tenía dos esposas. Una se llamaba Ana, y la otra, Peniná. Peniná tenía hijos, pero Ana no tenía ninguno.

1 Samuel 1:6, 7.
6 Y la otra esposa, su rival, siempre se burlaba de ella para hacerla sentir mal porque Jehová no le había dado hijos. 7 Así es como la trataba año tras año. Cada vez que Ana subía a la casa de Jehová, era tanto lo que su rival se burlaba de ella que Ana acababa llorando y no comía nada.

1 Samuel 1:17-20.
17 Entonces Elí le dijo: “Vete en paz, y que el Dios de Israel te conceda lo que le has pedido”. 18 Y ella le contestó: “Que esta sierva tuya tenga tu favor”. Entonces se fue y comió, y la tristeza desapareció de su cara. 19 Por la mañana, se levantaron temprano y, después de inclinarse ante Jehová, regresaron a su casa en Ramá. Elcaná tuvo relaciones sexuales con su esposa Ana, y Jehová se acordó de ella. 20 Ana quedó embarazada y, en menos de un año, tuvo un niño. Lo llamó Samuel, porque ella decía: “Fue a Jehová a quien se lo pedí”.

Hebreos 11:6.
6 Además, sin fe es imposible agradarle a Dios, porque el que se acerca a Dios tiene que creer que él existe y que recompensa a los que lo buscan con empeño.

Fuente de consulta:
BIBLIOTECA EN LÍNEA Watchtower
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