Texto publicado por Jaime Nelson Arboleda Barrera

Aviación sin barreras del 16 de septiembre.

Buenos días estimados amigos:  Adjunto el enlace de Aviación sin barreras, con información de medios de comunicación de Ecuador, Perú, Uruguay, Colombia,
España, Internacional, artículos de actualidad sobre aviación, tecnología, cultura, ecología, salud, siete cuentos a texto completo y la Guía de aeropuertos
del Ecuador accesible para PCD.

Saludos cordiales.

El Viejo Aviador.

Aviación sin barreras, Miércoles 16 de septiembre de 2020.
https://www.sendspace.com/file/rnswkr

Miércoles, 16 de septiembre de 2020.

Buenos días estimados amigos:  La presente obra recuerda la frase lapidaria de Albert Einstein, quien palabras más o menos expresó:  Hay dos cosas infinitas
en la vida, el universo y la estupidez humana, pero de la primera no estoy tan seguro, y en el libro “nadie al otro lado” relato de muy probable masiva
y total destrucción más que de ciencia ficción, nos refresca memoria y conciencia de lo que ya estuvimos a punto de vivir en la historia por ciertos avances
de la ciencia, o tal vez retrocesos de la misma, en que cediendo al ego, poder y vanidad por ser los primeros, la potencia, hemos acercado el famoso reloj
del fin del mundo a instantes de apocalíptico terror.  Y lo peor es que bien visto en el actual momento geopolítico, no dudaría en que más de un enajenado
sátrapa estaría dispuesto a pulsar la pata en nombre   de trasnochadas filosofías que lo único que lograrían es crear un mortal invierno nuclear. 

Motivo más que suficiente para tomar pronto muy pronto este libro entre manos y que nos recuerde cuán frágiles somos los seres humanos.  Pero… alto por
un momento, porque como un excelso acto de magia del prestidigitador el derrotero que va siguiendo el lector tendrá un giro inesperado, algo que lo sacará
del coma de su concentración, un factor imprevisto que dejará a más de uno descolocado, un final inédito tal vez triste o feliz pero que no se los puedo
decir.

Título:  Nadie al otro lado.

Autor:  Jordi Sierra i Fabra..

Nota de contraportada:  Un desconocido, un búnker, encerrada.  Así se ve Elena, de la noche a la mañana, destinada a vivir con Gabriel, un atractivo y
misterioso chico que la ha salvado por amor.  Pero… ¿El amor lo justifica todo?

Gabriel trabaja para los servicios de inteligencia, va a estallar una guerra nuclear y su búnker es el único sitio seguro, salva a Elena de la que está
enamorado.  Elena va cediendo al amor de Gabriel, pero se da cuenta de que no todo es lo que parece.

Acerca del autor: Jordi Sierra i Fabra, Barcelona 1947, es uno de los nombres más reconocidos en literatura infantil y juvenil.  Ha ganado numerosos premios
a lo largo de su carrera literaria, entre ellos el Premio Nacional de Literatura infantil y Juvenil, por “Kafka” y “La muñeca viajera”; Premio de novela
de Torrevieja por “Sombras en el tiempo”; y Premio Gran Angular por tres ocasiones:  “El cazador”, “En un lugar llamado Tierra” y “El último ser”; sin
embargo, el premio del que más orgulloso se siente es el cariño de sus lectores.

Cita 1.

“Cualquier día se te planta adelante y te invita a salir.  Ese día parecía haber llegado, lo tenía adelante.  Era la primera vez que estaban solos, en
todas las demás ocasiones, siempre había habido gente a su alrededor.  ¿Qué tal?  Bien.  Me gustaría enseñarte algo.  ¿A mí?  Sí.  ¿Qué es?  En mi casa,
vivo aquí cerca”.

Cita 2.

“Tiene que ser ahora, él miró su reloj, antes de 20 minutos.  ¿Qué pasa después? Frunció el ceño.  No puedo decírtelo, esa es la sorpresa.  ¿Una sorpresa? 
En un pueblo todos se conocían más o menos, así que sabía que Gabriel vivía sólo en un chalé medio perdido sin muchas relaciones, que trabajaba en casa
en algo relacionado con la informática, o eso decían los que creían saberlo todo”.

Cita 3.

“Casi se puso nerviosa, en otras circunstancias a nadie se le ocurriría ir a la casa de un desconocido que vivía solo.  Pero las circunstancias eran las
que eran, aquello era un pueblo y siempre existía el factor curiosidad.  ¿Tiene que ver con tu trabajo?  Sí.  Dicen que eres informático o algo así. Soy
muchas cosas.  Dime alguna. Ingeniero, físico… Resultará que eres un cerebrito; un poco sí, sonrió con inocencia”.

Cita 4.

   “¿Sabes qué pasó?   Que murieron todos, sí, su hermana, bueno, tu padre, tu madre, los abuelos.  Debería estar en un manicomio, resopló Elena.  ¿Estás
enfadada?  Le miró con ojos de desconcierto.  ¿Yo, no, por qué?  No pareces muy feliz.  Oye, se detuvo, ¿De qué va esto?  Gabriel señaló su casa, quedaba
a unos 100 metros, medio oculta por los árboles de la ladera de la montaña, las urbanizaciones no había llegado hasta allí, pero la villa no formaba parte
del casco viejo del pueblo, más bien era un punto y aparte”.

Cita 5.

“Eres la primera persona que viene aquí.  ¿La primera?  Sí.  No quiso preguntarle el porqué, ahora lo que tuviera que enseñarle aumentaba su curiosidad. 
Gabriel la precedió de nuevo, pasaron por delante de la cocina, el cuarto de baño y la habitación principal, no había ninguna puerta cerrada, como si fuese
algo deliberado y esperase deslumbrarla.  La cocina era ultramoderna, el cuarto de baño una maravilla, y la habitación un santuario”.

Cita 6.

“Es aquí.  ¿Aquí?  Era la puerta del sótano, una escalera de caracol descendía a las profundidades del subsuelo.  ¿Qué hay allí abajo? Preguntó ella insegura. 
Es donde trabajo.  ¿Trabajas en el sótano?  Sí, tengo los equipos informáticos, el laboratorio y todo lo demás.  ¿Tienes un laboratorio?  Ya te he dicho
que soy ingeniero y físico entre otras cosas”.

Cita 7.

“Elena miró aquella puerta, al otro lado se veía un pasillo metálico, otro tubo, y al fondo una segunda puerta, gruesa como la que tenía adelante.  En
su mente sonó una campanita de alarma:  ¿Cuántas chicas secuestradas aparecían después de haber permanecido ocultas durante años sirviendo de esclavas
a degenerados?  Miró a Gabriel, tenía pinta de todo menos de degenerado”.

Cita 8.

“Elena, por favor.  ¡Ni por favor ni leches!  ¡Abre esa puerta!  No puedo.  ¡Ábrela!  Si la abro, moriremos.  El verbo morir pronunciado en plural consiguió
desarbolarla aún más.  ¿Se puede saber de qué estás hablando?  Déjame que te lo explique.  Vale, me lo explicas pero fuera de aquí.  ¿No me has oído? 
Si salimos al exterior moriremos”.

Cita 9.

“¿De qué vamos a morir si puede saberse?  Directamente o por la radiación, depende del alcance.  La conversación no tenía ningún sentido, pero a cada segundo
que transcurría se hacía más absurda y demencial.  Primero había sentido ira, ahora empezó a sentir miedo”.

Cita 10.

“Va a haber una guerra nuclear en menos de diez minutos, dijo, esto es un refugio antiatómico en el que estamos a salvo y lo estaremos hasta que podamos
salir”.

Cita 11.

“Este es un refugio antiatómico, se construyó hace muchos años, en el pueblo no lo sabéis, pero este es un punto geoestratégico importante.  La Agencia
de Seguridad nacional ha tenido al menos aquí una persona desde los años 50.  Se creía que había tiempo para… suspiró, pero no lo ha habido.  Hace años
tal vez, ahora no.  Te lo he dicho, soy físico, cuando lo he detectado todo, ya era demasiado tarde, los misiles habían salido de un lado y de otro”.

Cita 12.

“Tiene tres niveles, vivienda abajo, dispensa en el centro y salas de esparcimiento y control arriba, está habilitado para albergar a diez personas, pero
todo ha sido tan rápido que… ¿Y me has elegido a mí?  Con tan poco tiempo de margen hubiera sido complicado tratar de convencer a más gente”.

Cita 13.

“me quedo aquí, se resistió.  No te dejaré.  ¿Vas a ponerte violento?  Sí, para protegerte, cuando estemos a salvo es cosa tuya cuanto hagas, si quieres,
no me hables en los próximos años, pero ahora es prioritario ponernos a salvo.  No he hecho todo esto ni me he arriesgado en salir a buscarte para morir
aquí, hablaba en serio, lo vio en sus ojos, hablaba en serio”.

Cita 14.

“¿Se iba a terminar el mundo?  Así:  ¡Zás! ¿Empezaba a creerle?  Bueno, un minuto pasaba rápido  ¿Y si se mueve todo esto para tomarme el pelo?  Gabriel
dio dos pasos, conectó un equipo, se iluminó una pantalla, no era más que un TV.  Busca una emisora que todavía esté activa, ordenó.  El sistema obedeció,
por la pantalla pasaron una docena de canales, cuya única emisión consistía en una serie de interferencias de cuando no hay nada o ha habido un corte de
luz.  Hasta que por fin apareció alguien, un hombre, su cara lo decía todo:  ¿Qué hemos hecho mal… todo?  Nos hemos equivocado y ya es tarde para volver
atrás, si por lo menos dentro de un millón de años esto sirviera para… El platoo de TV vibró, el hombre levantó la cabeza, miró al cielo, luego hundió
su rostro entre las manos, ¡Oh Dios! Gimió, una luz cegadora invadió la pantalla”.

Cita 15.

“Media hora antes, iba a llevarse las manos a los oídos cuando todo cesó, todo.  Ya está, suspiró él.  ¿Ya estaba, qué era lo que estaba?  Habían muerto
4 mil, cinco mil o siete mil millones de personas y ¿Ya estaba?  Sintió una explosión de calor en su cuerpo, una bomba atómica interior, entonces todo
su ser reaccionó, saltó de la butaca, se abalanzó sobre la puerta y empezó a golpearla:  ¡Ábrete, quiero salir de aquí!  Ni siquiera se dio cuenta de que
Gabriel llegaba a su lado, lo único que sintió fue el pinchazo, se volvió para mirarle, su rostro era muy dulce”.

Cita 16.

“Pasé todo un curso para entender todo lo que tu tratas de entender y aceptar en unos minutos, sé que no es fácil, peor, sé que es imposible, la culpa
es lo primero que aparece.  No valoras tu suerte o tu segunda oportunidad, sólo piensas que los demás han muerto y tú no, ninguna pregunta que te hagas
ahora es buena Elena, deja pasar unos días.  ¿Cuántos?  No sé, depende de ti, una semana, un mes, cuanto antes te habitúes a esto mejor para tu recuperación”.

Cita 17.

“No imponer nada el uno al otro, tratar de entender nuestros silencios o nuestros ataques de ira, los dos, porque yo también los tendré, y por encima de
todo, intentar que los días buenos sean siempre más y mejores que los malos.  Estamos solos, ninguno quería esto, pero es lo que hay, olvídate de Adán
y Eva, no estamos en el paraíso, somos dos supervivientes de un conflicto nuclear”.

Muy atentamente.

Luis Eduardo Cueva Serrano.

Aviación sin barreras.

Quito, Ecuador, Sudamérica.