Texto publicado por Nelson

Aviación sin barreras del 19 de mayo.

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a texto completo y la Guía de aeropuertos del Ecuador accesible para PCD.

Saludos cordiales.

Luis Cueva.

Aviación sin barreras, Martes 19 de mayo de 2020
https://www.sendspace.com/file/62q958

Martes, 19 de mayo de 2020.

Buenos días estimados amigos:  Fantasmas y fenómenos paranormales parecerían envolver a un castillo probablemente encantado, donde las leyes físicas y
el ser humano parecerían no tener nada que ver; sin embargo, analizando el largo camino de la historia, vemos que todo aquello sin respuesta o solución
por facilismo y desconocimiento convergen hacia las turbias aguas de la superstición, lo sobrenatural y la religión.

En “Donde fuimos invencibles”, no hay lugar para las preguntas con respuestas imposibles, sino deducción en base a ciencia médica, física y forense, pero
con todo ello cuesta no poco sino mucho al ya familiar equipo de investigación de la Teniente Redondo resolver por presión de su jefe los asuntos para
ayer.  Cuando los delincuentes ya han sido abatidos o apresados y la última página de investigación y libro se han cerrado, invade al lector el agridulce
sabor de haber gozado con la presente lectura y la pena y final de esta singular aventura.

Título:  Donde fuimos invencibles.

Autora:  María Oruña.

Nota de contraportada:  El verano está terminando y la Teniente Valentina Redondo está contando los días para empezar sus vacaciones, pero algo insólito
sucede en el centro mismo del pueblo costero de Suances.  El jardinero del antiguo Palacio del Amo, ha aparecido muerto en el césped de esta enigmática
propiedad.

El palacio es una de las casonas con más historia de los alrededores, y después de permanecer mucho tiempo deshabitada, el escritor americano Carlos Green
heredero de la propiedad, ha decidido instalarse temporalmente en el lugar donde vivió sus mejores veranos de juventud.

Pero la paz que buscaba, se verá truncada por el terrible suceso, y aunque todo apunta a una muerte por causas naturales, parece que alguien ha topado
el cadáver, y Carlos confiesa que los últimos días ha  percibido presencias inexplicables a la razón.

A pesar de que Valentina es absolutamente escéptica en torno a lo paranormal, tanto ella como su equipo e incluso su pareja Oliver, se verán envueltos
en una sucesión de hechos insólitos, que les llevarán a investigar lo sucedido de la forma más extravagante y anómala, descubriendo que algunos lugares,
guardan un   sorprendente aliento a temporal y secreto y que todos los personajes tienen algo que ocultar y contar.

Acerca de la autora:  María Oruña, Vigo 1976, gallega de padre cántaro,, desde pequeña visita con frecuencia Cantabria, allí ha ambientado sus tres novelas
hasta el momento, todas publicadas en Destino:  “Puerto escondido” 2015, un exitoso debut que fue traducido al alemán, el francés y el catalán; “Un lugar
a donde ir” 2016 y su último libro “Donde fuimos invencibles” 2018. 

En todas estas historias, los protagonistas son los paisajes cántabros y el equipo de la Teniente Valentina Redondo, que se ha ganado el cariño de miles
de lectores. 

Además, María Oruña es abogada y actualmente compagina esta profesión con la escritura.

Cita 1.

“A veces sentimos que el tiempo que tenemos, el que apretamos, no es el que hemos escogido.  Todo gira sin nuestro permiso, y cada acto, cada gesto se
expande en una consecuencia infinita, como cuando lanzas una piedra en un charco y compruebas aunque no quieras, dunas de agua se expanden hasta alcanzar
la orilla:  Acción, consecuencia, la historia más vieja del mundo”.

Cita 2.

“Un hombre yacía sobre el césped tumbado boca arriba inerte, parecía muerto.  De pie y a su lado, todavía con las manos encogidas sobre los labios una
mujer terminaba de ahogar un grito.  La reconoció al instante, sus amplias y redondas curvas, su cabello oscuro, el gesto.  Su asistenta acababa de tropezarse
con un desconocido  que aparentaba estar exangüe”.

Cita 3.

“Lo vio de inmediato, ya estaba amaneciendo y la claridad desarropaba la noche, un hombre yacía sobre el césped tumbado boca arriba, inerte”.

Cita 4.

“¿En qué zona? Le interrumpió.  No, no, el lío no es en una zona de la comarca, es en el propio Suances, en el puto centro, alado del ayuntamiento.  ¿Te
suena un palacio, haber, que se llama  del Amo?  Pues sí, creo que sí, ¿La Quinta del Amo, no?  Algo así, sí, un caserón de los años 20, justo alado de
la plaza principal  del ayuntamiento”.

Cita 5.

“Bueno pues, tenemos un cadáver en la quinta de los cojones.  Oh, no sabía que viviese nadie allí, pues no, no vivía nadie, pero ha venido alguien de California,
heredero de la casa, que es escritor o guionista, o alguna historia por el estilo, y la asistenta se ha encontrado al jardinero muerto a primera hora allí,
en pleno jardín, un tal Leo Díaz Pompo”.

Cita 6.

“Entonces nada, que la cosa puede quedar en humo, pero hay un par de detalles que tienes que comprobar, porque como haya algo raro, esto va a ser el máximum
de los colmos.  La prensa se va a poner las botas, te recuerdo que últimamente tenemos unos cuantos crímenes en la zona, ¡Joder!  Caruso volvió a tomar
aire, perdona Redondo, es que me caliento, puede que no haya crimen, pero tenemos cosas que revisar”.

Cita 7.

“Dicen que nadie ha tocado al dichoso jardinero, pero la forense dice que sí, que lo han tocado.  ¿La forense?  ¿Quién ha ido, Clara Mujica?  La misma,
tu amiga, dice que le han cerrado los ojos.  ¿Qué le han?  Bueno, eso no tendría por qué explicar indicios de criminalidad, no tendría por qué, pero es
que el dueño de la casa dice que allí pasa algo raro”.

Cita 8.

“Jorge Talabera suspiró con gesto de aburrimiento, una mañana perdida en pleno agosto por trabajo, en un pueblecito costero como Suances, y tan temprano. 
Con lo bien que estaría más avanzado la mañana con su mujer y sus hijas ya adolescentes, tomándose unas rabas y unos mejillones fresquitos en cualquier
bar del muelle”.

Cita 9.

“¿Entonces lo confirmamos, un infarto, no?  Le preguntó a Clara Mujica, la forense, que acababa de incorporarse junto al cadáver y se retiraba ya los guantes. 
Muy posiblemente, asintió, desde luego no hay signos externos de violencia.  ¿Cuántos años dijeron que tenía? Creo que 63, bueno, creo que por la edad
podría encajar en el patrón, pero habrá que revisar su historial médico y esperar los resultados de la autopsia”.

Cita 10.

“¿Entonces? Entonces lo de siempre, no aventuraré nada hasta que tengamos los resultados de la autopsia, aunque insisto en que alguien le ha cerrado los
ojos después de muerto, eso es seguro.  Pero a primera vista, no detecto signos de violencia ni nada que no señale una muerte natural, además este hombre
tiene el dorso de las manos hinchado, y eso es una señal inequívoca de insuficiencia cardíaca aguda”.

Cita 11.

“observó Clara sin apartar la vista del palacio, me recuerda a esos caserones ingleses de las películas de miedo.  ¿A ti no?   Supongo.  Si se asomara
la Familia Adams a las ventanas de los torreones, desde luego que no me parecería fuera de lugar.  ¿No?  Yo me moriría de miedo si viese algo raro en alguna
de esas ventanas.  ¿Mujer, tú?  Si te pasas el día rodeada de fiambres, cualquier día incluyes a Frankenstein en nómina.  Si no bajas esa barriga, será
a ti a quien tengamos en el instituto de medicina legal, querido mío, sonrió Clara, negando con la cabeza mientras miraba con cariño  al juez.  Era un
gran profesional, absolutamente dedicado a su trabajo, pero se descuidaba a sí mismo de forma pasmosa”.

Cita 12.

“Oye Clara, ¿Qué es eso de que le cerraron los ojos?  Ah eso, pues verás, es que los ojos tenían el signo de Sommer Larcher.  Valentina enarcó las cejas,
evidenciando que iba a necesitar una explicación más detallada.  Cuando un cadáver ha tenido los ojos abiertos, al perder hidratación tras el deceso comienza
a formarse una especie de mancha marrón en el ángulo externo del ojo, que termina por convertirse en una línea horizontal que atraviesa el globo ocular
en su nivel medio”.

Cita 13.

“Parecía relajado, ligero de peso y poca masa muscular en apariencia.  Cabello encanecido, labios finos y mentón grueso, aspecto afable; a su lado unos
utensilios de jardinería manchados de tierra, con algunas hierbas y hojas salpicando las herramientas.  Valentina trataba de imaginarse qué pudo haber
ocurrido… ¿Qué estabas haciendo Leo Díaz, recoger el equipo para marcharte a casa?”.

Cita 14.

“De pronto como si se sintiese observado  se detuvo y observó a Valentina, la mirada de ella sólida y fría, estudiando; la de él algo perdida, como buscando
auxilio.  A pesar de la juventud y la complexión delgada de la Teniente, su presencia imponía autoridad y .  el carisma sin duda, no es fácil de explicar,
pero Valentina disponía de cualidades que se ajustaban bien a su definición”.

Cita 15.

“Pero su castellano parecía fluido, cómodo.  Disculpen que estuviese al teléfono, hablaba con el abogado que lleva todas las cosas de mi familia aquí,
vendrá más tarde, ya saben, por si hay que hacer un papeleo aquí.  ¿Un abogado? Pensó Valentina, a este tipo se le muere el jardinero en su césped y lo
primero en lo que piensa es en llamar a su abogado?  La Teniente cruzó una mirada con Riveiro”.

Cita 16.

“Pero tener una novia con un trastorno compulsivo obsesivo  por el orden, suponía todo un reto, pero él no había cambiado para contentarla, sino para cuidarla,
para darle un refugio y un poco de verdad.  Él que tan rodeado de mentira había estado a lo largo de toda su vida, Valentina aunque solo fuese con él,
había dejado de estar alerta”.

Cita 17.

“¿Quién sería aquella extraña que rodeaba por su casa?  ¿Por qué, para qué?  A valentina pocas cosas le asustaban, sin embargo, para una persona como ella
que necesitaba tenerlo todo ordenado y bajo control, que alguien accediese a su espacio personal le resultaba extremadamente molesto e inquietante”.

Cita 18.

“De momento todo encajaba dentro de la normalidad, no parecía descabellado que a aquel pobre hombre al terminar la jornada, sencillamente le hubiese dado
un infarto y hubiese fallecido.  Señor Green, Leo Díaz falleció anoche.  ¿Anoche?  La sorpresa del californiano parecía genuina, pensé que había sido esta
mañana”.

Cita 19.

“¿Tocó usted el cadáver de Leo Díaz? No.  ¿No?  Sólo para cerrarle los ojos, reconoció. Entonces fue usted, reconoció Valentina, enarcando una ceja y dirigiendo
una mirada satisfecha a Riveiro, todo tenía una explicación más allá de las supercherías.  Pilar Álvarez se santiguó, y cómo no iba a cerrarle los ojos,
tenía el horror en la mirada, si no lo hacía, su alma podía salirse de su cuerpo y vagar por este lugar".

Cita 20.

“Déjeme explicarle que la alteración de los campos magnéticos puede provocar efectos en el cerebro, la sobre estimulación eléctrica de algunas partes del
encéfalo termina generando sensaciones muy particulares, como la paranoia, la sensación de ser observado e incluso alucinaciones.  Pero entonces, reflexionó
Cristian, el viento solar podría explicar algún fenómeno pero no todos.  Estoy seguro de que  han sucedido hechos paranormales en momentos en que la Tierra
no estaba sufriendo ataques en su campo magnético”.

Cita 21.

“No me extraña que a lo largo de los siglos cada cultura y territorio le otorgase un Dios, los vikingos veneraban a Águer, los romanos a Neptuno, los griegos
a Poseidón, yo no creo en nada y mucho menos en dioses, pero se que cada vez que entro en el mar me deshago, me renuevo, me hace sentir vivo, por eso no
lo he dejado a pesar del accidente”.

Cita 22.

“Y no es que aquella tarde pensase hacer algo con Lena, ni siquiera nos habíamos hecho novios, aunque fuese solo para aquel verano.  Al final me marcho
sin que hayas querido salir conmigo, es que dejaste de pedírmelo.  Es que siempre decías que no.  Ella sonrió y se quedó mirando hacia el horizonte, sentada
en la toalla que habíamos puesto en la esquina de la Playa de los Locos”.

Cita 23.

“Seguimos estando en un mundo en que lo paranormal existe y sigue siendo inexplicable.  No exactamente Señor Valle, existen hechos que hasta hace poco
se explicaban con fantasías, con magia, con religión y supersticiones, y de los que ahora conocemos su causa científica.  Con el tiempo, terminaremos por
averiguar qué hay detrás de lo que usted denomina paranormal”.

Cita 24.

“La pareja terminó por llegar al dormitorio y Oliver se derrumbó literalmente sobre la cama, enredando a Valentina entre besos y caricias que parecían
ser bien recibidas.  Te recuerdo que he venido a descansar dijo ella sin dejar de devolverle los besos.  Ya lo sé, lo hago por tu bien, después de una
sesión con el Doctor Amor, dormirás de maravilla..  ¡Que te crees tú eso!  De pronto Valentina izo una especie de llave imposible al inglés y fue ella
quien se sentó sobre Oliver a horcajadas, sonrió divertida, serás tú el que duerma como un bebé”.

Cita 25.

“Se besaron, se fundieron, firmaron un pacto de piel, de miradas y de promesas.  Aunque… ¿Cuánto duran las promesas?  Un soplo, una vida, una eternidad….
¿Serían sus corazones capaces de mantener el ascua, la pasión?”..

Muy atentamente.

Luis Eduardo Cueva Serrano.

Aviación sin barreras.

Quito, Ecuador, Sudamérica.