Texto publicado por Nelson

Aviación sin barreras del 14 de mayo.

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Colombia, Venezuela, Panamá, México, España, Internacional, artículos de actualidad sobre aviación, tecnología, cultura, ecología, salud, cinco cuentos
a texto completo y la Guía de aeropuertos del Ecuador accesible para PCD.

Saludos cordiales.

Luis Cueva.

Aviación sin barreras, Jueves 14 de mayo de 2020.
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Jueves, 14 de mayo de 2020.

Buenos días estimados amigos:  Al abrir la tapa de este libro, surge la magia mezclada con aire salino de “Un Capitán de quince años” que tal vez ya lo
habremos leído cuando fuimos niños.  Pero guiados una y otra vez por la pluma de Julio Verne, nos llena de emoción la peligrosa navegación a vela desde
el Índico al Pacífico y bordeando el frágil casco  de la goleta entre el Estrecho de Magallanes y los hielos antárticos, alcanzar el Atlántico hasta llegar
sin saber cómo ni por qué a las costas occidentales del África, que es cuando sentiremos el frío de la madrugada por haber leído de una sola sentada más
de medio libro.  No en vano el extinto autor tiene fama de excelente escritor, de tal manera que por ahora ponle pausa a la lectura, que mañana continuará
la trepidante aventura por ignotos parajes del África subsahariana. 

Se dice que Julio Verne fue un ratón de biblioteca, e investigando en  artículos de revistas y libros variados, y tomando información tras información
escribía las piezas de un nuevo rompecabezas que daban forma final a una nobel y sinigual historia.

Título:  Un Capitán de 15 años.

Autor:  Julio Verne.

Nota de contraportada:  La Pilgrim era una embarcación de cuatrocientas toneladas que pertenecía a James W. Weldon, armador de California, poseedor de
una flotilla. La Pilgrim había sido construida en San Francisco y se la destinaba a la pesca mayor en los mares australes.

Mandaba la goleta el capitán Hull quien sabía desenvolverse muy bien entre los hielos que en el verano derivaban hacia el cabo de Buena Esperanza o Nueva
Zelanda.

Se componía la tripulación, a las órdenes del capitán Hull, quien aparte de buen marino era uno de los más hábiles arponeros de la flotilla, de cinco marineros
y un grumete, dotación harto escasa para la pesca de la ballena.

No obstante, y aunque este menester precisa de bastante gente para  maniobrar las embarcaciones y para el descuartizamiento de los mamíferos pescados,
la falta de brazos la solucionaba el armador reclutando en el lugar de las operaciones los hombres necesarios, especialistas todos ellos, y de diversas
nacionalidades, que llevaban a cabo su cometido a la perfección.

Una vez terminado el trabajo, se les pagaba los salarios devengados y se les desembarcaba. Con ello el sistema resultaba más económico que embarcar en
San Francisco una dotación completa.

Acerca del autor:  El 8 de febrero de 1828 nació en Nantes, Francia, este gran escritor, geógrafo de países fabulosos, creador de personajes enigmáticos,
inventor de islas misteriosas y de originar máquinas que con sus extraordinarias novelas inició a varias generaciones en el amor a la ciencia. Salvo ocasión
por lo extraordinario y lo fantástico, no se advertía en Julio Verne cuando niño, alumno estudioso y serio, no mostraba el afán de aventura de otros niños
de su edad.  Dotado de extraordinaria memoria hizo con aprovechamiento sus primeros estudios y luego marchó a París, para cursar la carrera de abogado,
profesión que ejercía su padre en Nantes.  Terminada la carrera, no demostró ninguna afición a ella, su amistad con Alejandro Dumas y otros autores dramáticos,
había despertado en él la afición a ese género literario, y tenía escrito algunas obras como “La conspiración de Pursch”, “Un drama en la agencia”.  Luego
estrenó “Dulces juegos del siglo” comedia en tres actos.  Nombrado secretario en el Teatro Lírico, continuó sus ensayos dramáticos  con no mucho éxito,
hasta que interesado por la aeroestación escribió “Cinco semanas en globo”, su primera novela científica.  El gran éxito que obtuvo con ella, lo animó
a seguir escribiendo  y firmó un contrato exclusivo con su editor J. Hesel, comprometiéndose a entregar dos obras anuales durante 20 años o 40 en un breve
espacio de tiempo, por lo cual recibiría 20 mil francos anuales o diez mil por volumen.

El éxito de sus obras siguientes fue tal, que su editor hubo que mejorarle cinco veces su contrato.

Sucesivamente publicó entre otras muchas “Viaje al centro de la Tierra”, “De la Tierra a la luna”, “Las aventuras del Capitán Hatteras”, “Los hijos del
Capitán Grant”, “Una villa flotante”, “Entorno a la luna”, “Veinte mil leguas de viaje submarino”, que le valió ser coronado por la Academia Francesa ,
“La vuelta al mundo en ochenta días”, “Las aventuras de tres rusos y tres ingleses”, “El Doctor Ox”, “La Isla Misteriosa”, “Miguel Strogoff”, “Las indias
negras”, “Héctor Servadac”, “Historias de los grandes viajes y de los grandes viajeros”, “Las tribulaciones de un chino en China”, “La casa de vapor”,
“Un Capitán de 15 años”, “El Archipiélago de fuego”.

El mayor mérito de este gran novelista científico  son sus anticipaciones, sus predicciones geniales, nacidas de un cerebro enciclopédico.  Todo lo que
predijo en cuestiones de navegación aérea y submarina, cinematografía, TV, telegrafía sin hilos, demuestran el grado de erudición  y la riqueza de una
imaginación que no han sido superadas.  Además su obra exaltadora del valor, del esfuerzo, de la energía y de la bondad, sin bajadas morales de ninguna
clase, ha ejercido siempre una influencia extraordinaria en la juventud.

Julio Verne murió en Amiens en 1905.

Cita 1.

“A comienzos de enero, esto es hacia la mitad del verano austral y aunque no había llegado aún la época de regreso para  los balleneros, el Capitán Hull,
se había visto obligado a abandonar los lugares de pesca, su equipo de refuerzo, un equipo de infortunados objetos, planteó la cuestión como puede decirse
y tuvo que pensar en deshacerse de él.  El Pilgrim puso pues la proa hacia el noroeste en dirección a las tierras de Nueva Zelanda, que aparecieron a la
vista el 15 de enero”.

Cita 2.

“Era preciso pues, renunciar a la esperanza de rellenar el cargamento del Pilgrim, y el Capitán Hull se disponía a abandonar definitivamente Auckland,
cuando recibió una petición de pasaje a la que no podía negarse.  La Señora de Weldon, mujer del armador del Pilgrim, su hijo Jack de 5 años de edad y
uno de sus parientes, el primo Benedicto se encontraban entonces en Auckland”.

Cita 3.

“En aquel momento el Pilgrim hizo escala en Auckland, la Señora de Weldon no vaciló y solicitó del Capitán Hull que transportase a ella, a su hijo, al
primo Benedicto y a Nam, una negra que estaba a su servicio  desde su infancia.  Tres mil leguas marinas habían de recorrer en un barco de vela, pero el
navío del Capitán Hull estaba muy aseado y la estación era muy apacible aún a ambos lados del Ecuador.  El Capitán Hull aceptó y puso a punto su habitación 
para la pasajera, quería que durante la travesía que podía durar 40 a 50 días, la Señora de Weldon estuviese instalada lo mejor posible a bordo del ballenero”.

Cita 4.

“Para la Señora de Weldon, suponía algunas ventajas el hacer la travesía en tales condiciones, la única desventaja es que el viaje se prolongaría necesariamente,
debido a que el Pilgrim tenía que descargar en Valparaíso, Chile.  Hecho esto, solo quedaba ya subir por la costa americana con los vientos de tierra,
que hacen tan agradable a aquellos parajes.  Por otra parte, la Señora de Weldon, era una mujer valerosa que no temía al mar”.

Cita 5.

“Durante los tres días que estuvo detenido en Pilgrim en Waitemata, la Señora de Weldon hizo sus preparativos con gran apresuramiento, porque no quería
retrasar la partida del bergantín goleta.  Los domésticos indígenas que le servían en  su domicilio de Auckland, fueron despedidos y el 22 de enero se
embarcó en el Pilgrim sin más compañía de su hijo Jack, el primo Benedicto y Nam, la anciana negra”.

Cita 6.

“Tenga entendido Señora de Weldon, le dijo, que si viaja usted a bordo del Pilgrim, es bajo su propia responsabilidad.  ¿Por qué me hace usted esa aclaración
Capitán Hull? Preguntó la Señora de Weldon.  Porque no he recibido orden expresa de su marido, y un bergantín goleta, no puede ofrecer las mismas garantías,
por lo que respecta a la travesía que tomar un paquebote destinado expresamente al transporte de viajeros.  Si mi marido estuviese aquí, respondió la Señora
de Weldon, ¿Cree usted Señor Hull que dudaría en embarcarse en el Pilgrin en compañía de su mujer y su hijo?  No Señora de Weldon, no vacilaría, dijo el
Capitán Hull”.

Cita 7.

“ya hemos dicho que la tripulación del Pilgrim se componía de cinco marineros y un grumete.  Este grumete de 15 años de edad, era hijo de padres desconocidos,
el pobre muchacho abandonado desde su nacimiento, había sido recogido por la caridad pública y así mismo educado  por ella.  Dick Sand, así se llamaba 
podía ser originario del Estado de Nueva York y quizá de la capital de este estado. El nombre de Dick, abreviatura de Ricardo, había sido aplicado a este
huerfanito, porque este era el nombre de la caritativa persona que lo había recogido dos o tres horas después de su nacimiento”.

Cita 8.

“Muy pronto en que apenas se discuten los problemas de la existencia, se había percatado de su condición miserable y se había prometido hacerse a sí mismo. 
Y se había hecho, puesto que ya era casi un hombre, a la edad que otros son todavía unos niños.  Muy seguro y muy hábil a la vez para toda clase de ejercicios
físicos, Dick Sand era uno de esos seres privilegiados de los cuales puede decirse  que han nacido con dos pies izquierdos y con dos manos derechas, por
lo que todo lo hacen con buena mano y caminan con pie firme”.

Cita 9.

“El niño que desde un principio comprende que el trabajo es la ley de la vida, sabe por anticipado que solo ganará el pan con el sudor de su frente, precepto
de la Biblia que es regla de la humanidad”.

Cita 10.

  “Al grito lanzado por Dick Sand, toda la tripulación se puso en pie, los que no estaban de guardia subieron al puente y el Capitán Hull abandonando su
camarote se dirigió al puente.  La Señora de Weldon, Nam y hasta el indiferente primo Benedicto, fueron a acodarse junto a la borda de estribor, para poder
ver bien el hallazgo anunciado por el joven grumete. Negoro fue el único que no abandonó el camarote que le servía de cocina y como siempre, el único de
la tripulación al cual parecía no interesarle el hallazgo”.

Cita 11.

“Y qué catástrofe tan espantosa habían de registrar los anales de la pesca mayor, en la cual no habían podido ser salvados ninguno de los marineros que
tripulaban la ballenera.  Sí, aquello obedecía a una terrible fatalidad, no había ya ni un solo marino en el Pilgrim, sí, uno solo, Dick Sand, que no era
más que un grumete, un joven de 15 años, Capitán, contramaestre, marineros y puede decirse que todo el equipo  se resumían a la sazón en él”.

Cita 12.

“Tengo que hablar al Capitán Hull o en su defecto al Contramaestre Howi, respondió Negoro con frialdad.  Demasiado sabe usted que han perecido ambos exclamó
el grumete.  Entonces… ¿Quién manda ahora a bordo? Preguntó con gran insolencia Negoro.  Yo, respondió sin vacilar Dick Sand.  ¿Usted? Dijo Negoro encogiéndose
de hombros, un Capitán de 15 años.  ¡Un Capitán de 15 años! Afirmó el grumete echando a andar hacia el cocinero”.

Cita 13.

   “La Señora de Weldon se hizo cargo de todo cuanto pasaba por el corazón del intrépido y joven grumete.  Gracias Dick, le dijo con una voz que no temblaba,
ya no existe el Capitán Jul, toda su tripulación ha perecido con él, la suerte del navío está entre tus manos.  Dick… ¿Tú salvarás al navío y a todos los
que vamos en él?”.

Cita 14.

“Dick Sand era pues el Capitán del Pilgrim y sin perder un instante, adoptó las medidas necesarias con el fin de poner el navío a toda vela.  Estaba visto
que los pasajeros no podían tener más que  una esperanza, la de arribar a un puerto cualquiera del litoral americano, aunque aquel no fuera Valparaíso”.

Cita 15.

“Probablemente no había sentido nada, no vio por tanto que una sombra se deslizaba por el puente, era Negoro.  Cuando llegó a proa, el cocinero colocó
debajo de la bitácora un objeto bastante pesado, luego, después de haber observado por un instante la esfera luminosa de la brújula, se retiró sin haber
sido descubierto.  Si, al día siguiente Dick Sand hubiera visto el objeto colocado por Negoro debajo del a bitácora, se habría apresurado a apartarlo,
era un trozo de hierro, cuya influencia alteraba las indicaciones del compás”.

Cita 16.

“Una especie de blusa de piel curtida le servía de chaqueta, un amplio sombrero cubría su cabeza, usaba unas botas de cuero que le llegaban casi hasta
las rodillas y unas espuelas de gran acicate resonaban en sus talones.  Dick Sand comprendió desde el primer momento, ´como así era en efecto, que no tenía
adelante a uno de los indios corredores propios de las pampas, sino uno de esos aventureros de sangre extranjera, a menudo poco recomendables que se encuentran
con frecuencia en regiones lejanas”.

Muy atentamente.

Luis Eduardo Cueva Serrano.

Aviación sin barreras.

Quito, Ecuador, Sudamérica.