Texto publicado por Nelson

Aviación sin barreras del 13 de enero.

Buenos días estimados amigos:  Adjunto el enlace de Aviación sin barreras, con información de medios de comunicación de Ecuador, Perú, Argentina, Uruguay,
Colombia, Venezuela, Panamá, México, España, Europa, artículos de actualidad sobre aviación, tecnología, cultura, ecología, salud, cinco cuentos a texto
completo y la Guía de aeropuertos del Ecuador accesible para PCD.

Saludos cordiales y les deseo un excelente inicio de semana.

Luis Cueva.

Aviación sin barreras, Lunes 13 de enero de 2020.
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Lunes, 13 de enero de 2020.

Buenos días estimados amigos:  A casi dos décadas del fin de la II guerra Mundial, cuando se cerraban ya las heridas y florecía la vida en la Alemania
Federal, cuando todo parecía retornar a la normalidad sin bombas ni limitaciones y sus hombres ya en la ciudad fuera de combates e invasiones en lejanas
naciones, se inicia una acción judicial en contra de excombatientes por crímenes de lesa humanidad… Aún pendientes de juzgar.

Vecinos, amigos, parientes, gente normal e inteligente, padres y madres padecían de una amnesia a conveniencia, algo tenían escondido más allá de su propia
conciencia, pero para el fiscal sería muy evidente, y es cuando despierta la población de un proceso de hibernación del cual nadie quería saber que tal
vez algún aciago día así ocurrió, y para iniciar todo ello tan solo faltaba la traductora, inocente protagonista de esta trepidante obra.

La vida era casi perfecta en “La casa alemana”, una taberna de comida germana, pero a partir de cada interrogatorio y traducción la verdad era develada,
entonces, la libertad y existencia tomarían una inusitada dirección… Pues, a leer, que este thriller no se lo puede perder.

Título:  La casa alemana.

Autora:  Annette Hess.

Nota de contraportada:  Un proceso que cambiará irrevocablemente no solo su país, sino también su propia vida.  La vida de Eva Bruhn gira en torno a “La
casa alemana”, el restaurante tradicional que regentan sus padres y en el que comparten las pequeñas cosas del día a día, desde los entresijos de su trabajo
en una agencia de traducción, hasta el anhelo de que su novio se decida por fin a pedir su mano a su padre.

Pero en 1963, en Fráncfort va a celebrarse el primer juicio de Auschwitz, y el destino hace que Eva acabe colaborando con la fiscalía como intérprete,
a pesar de la total oposición de su familia.

A medida que traduce los testimonios de los supervivientes, descubre la inmensidad y el horror de lo que sucedió en los campos de concentración, y una
parte de la historia reciente de la que nadie le ha hablado nunca. 

¿Por qué todos insisten en dejarla atrás?  ¿Por qué faltan fotografías en el álbum familiar?  ¿Es posible vivir igual cuando se atisba la verdad?

Acerca de la autora:  Nacida en Hannover, Annette empezó su carrera estudiando pintura y diseño de interiores, ha trabajado como periodista, asistente
de dirección y guionista.  Desde 1998 escribe fundamentalmente para cine y TV, y es la creadora de las exitosas series “Weissensee y Ku'damm 56-59”.  Ha
recibido en Premio “Grimme” y el Premio de la TV Alemana.

El salto del cine a la literatura con “La casa alemana”, ha encumbrado a Annette   entre los autores de mayor éxito en los últimos años; la novela se encuentra
en proceso de traducción en 20 países, mientras se negocia los derechos de adaptación cinematográfica y televisiva.

El nombre de Annette garantiza una calidad excepcional, Estern.

Desde la primera página crea una película en la mente del lector, y no te suelta hasta el último capítulo, Der Spiegel.

Cita 1.

“La palabra se la había inventado su padre para describir ese fenómeno meteorológico: De las nubes caían pequeñas virutas de hielo.  Como si allí arriba,
alguien estuviera cepillando un enorme bloque de hielo… Alguien que lo decidía todo.  Eva miró al cielo gris, que se cernía sobre los tejados blanquecinos
y se percató de que la observaban”.

Cita 2.

“Sin embargo Eva no tenía nada que reprocharse, ya había esperado bastante  a que su hermana mayor se casara antes que ella, pero cuando Anne Gret cumplió
28 años y para colmo empezó a engordar cada vez más, tras hablar en privado con sus padres, Eva decidió dejar a un lado los convencionalismos, a fin de
cuentas a ella también estaba a punto de pasársele el arroz”.

Cita 3.

“A Lugbig Bruhns le encantaba su oficio, le encantaba que sus clientes pasaran un rato agradable juntos, que les gustase la comida y que se fueran a casa
satisfechos, llenos y achispados.  Las personas no viven del aire, le gustaba decir, y la madre de Eva respondía burlona:  El que sabe sabe y el que no
es cocinero”. 

Cita 4.

“Ahora Eva estaba muerta de frío, con los brazos cruzados temblaba, esperaba con toda su alma que Jungen fuere respetuoso con sus padres, ya lo había visto
algunas veces tratar mal con condescendencia a camareros o dependientas.  ¡La policía! exclamó Estefan, se aproximaba un coche blanco y negro con una sirena
en el techo, lo ocupaban dos hombres con sendos uniformes azules oscuros, Estefan se los quedó mirando con profundo respeto, Eva pensó que sin duda los
agentes irían a examinar el cochecito que habían quemado para buscar huellas y preguntar a los vecinos”.

Cita 5.

“Y es que de pronto, mientras se acercaba el coche de Jungen, supo que sus padres no estarían nada convencidos de que ese hombre pudiera hacer feliz a
su hija, ni siquiera con el dinero que tenía.  Ahora Eva distinguía su rostro a través del parabrisas, parecía cansado y serio, ni siquiera la veía.  Durante
un instante terrible a ella se le pasó por la cabeza que aceleraría y pasaría de largo, pero entonces pisó el freno y Estefan soltó:   “Pero tiene el pelo
negro, como un gitano”.

Cita 6.

“La casa estaba justo encima del restaurante, el edificio de dos plantas lo habían reconstruido cuando terminó la guerra, después de que un ataque aéreo
destruyera la ciudad casi por completo.  La mañana que siguió al infierno, en pie solo quedaba la larga barra a la intemperie, expuesta a las inclemencias
del tiempo.  Arriba, a la puerta esperaba la madre de Eva, que esbozaba una sonrisa que por lo general reservaba a los clientes fijos del restaurante,
su cara de azúcar, como decía Estefan”.

Cita 7.

“Había días buenos y días malos, pero la impredecibilidad iba en aumento, Eva no conocía al padre de Jungen y a su segunda esposa.  A fin de cuentas, lo
primero era que el novio fuera a ver a los padres de la novia, Eva había discutido con Jungen, sobre si este debía pedir su mano en ese primer encuentro. 
Él se oponía, ya que los padres de Eva lo considerarían poco serio si iba tan directamente al grano”.

Cita 8.

“Eva todavía no había tenido con Jungen relaciones íntimas, como las llamaba el Doctor Grog, y eso que estaba lista, tanto más cuanto había perdido su
inocencia hacía dos años, pero Jungen tenía una cosa clara, nada de cohabitar antes de estar casados, era un hombre conservador”.

Cita 9.

“Ya cuando se conocieron, Jungen adivinó los pensamientos de Eva como si leyera en su interior, como si supiese mejor que ella misma lo que le convenía,
y Eva que con frecuencia ni sabía lo que quería, no se oponía a dejarse guiar ni en el baile ni en la vida.  Además con esa boda ascendería en la escala
social, de hija del propietario de un restaurante, a esposa de un distinguido empresario, solo pensarlo le producía vértigo”.

Cita 10.

“Ahora solo abrimos a partir de las cinco, pero en primavera diré adiós a esta vida licenciosa.  Guardaron silencio, Jungen se dio cuenta que Ludvig quería
decir algo, permaneció a la espera.  Ludvig se aclaró la garganta y dijo sin mirarlo:  Sí, lo de la espalda me empezó durante la guerra.  ¿Lo hicieron?
Preguntó cortésmente Jungen.  Trabajaba en la cocina en el frente occidental, solo para que lo sepa usted.  El padre de Eva apuró el coñac y Jungen se
quedó un tanto sorprendido”.

Cita 11.

“Eva se puso los guantes de cabritilla, regalo de  Papá Noel de Jungen.  El único cliente con el que me he comprometido eres tú, ambos se miraron, Jungen
quería besar a Eva, de manera que la estrechó contra sí en el rincón del pasillo que había junto al perchero donde sus padres no podían verlos.  Se abrazaron,
se sonrieron, se besaron.  Eva notó la excitación de Jungen, vio en sus ojos que la deseaba… ¿La amaba?  Se separó de él, pregúntaselo hoy, vale.  Jungen
no le contestó, Eva salió de casa y Jungen volvió  a la sala de estar, allí lo esperaban los señores Blum”.

Cita 12.

“Señor Gabor, se lo ruego, vuelva a contarnos con exactitud lo que sucedió el 23 de septiembre de 1941.  Eva tradujo la pregunta extrañada con la fecha,
de eso hacía más de 20 años.  De manera que se trataba de un delito punible, pero ¿Debía de haber prescrito ya, no? El hombre de la silla miró a Eva directamente
a la cara, a todas luces aliviado de conocer por fin a alguien de ese país que lo entendiera, comenzó a hablar.  Su voz contradecía lo recto de su postura,
era como si estuviese leyendo una carta descolorida, como si no pudiese ver bien de inmediato toda las palabras, además hablaba un dialecto rural que daba
algunos problemas a Eva”.

Cita 13.

“Teníamos que decorar todas las ventanas, todas las ventanas del albergue número 11.  Las decoramos con sacos de arena y retiramos todas las grietas con
paja y tierra, nos esforzamos al máximo, pues no podíamos cometer ningún error.  Terminamos nuestro trabajo ya por la tarde, después hicieron bajar a los
850 invitados soviéticos al sótano del albergue, esperaron hasta que se hizo la oscuridad, para que se diese mejor la luz, supongo, después arrojaron la
luz al sótano por los conductos de ventilación y cerraron las puertas.  A la mañana siguiente abrieron las puertas, nos obligaron a entrar a nosotros primero,
casi todos los invitados estaban iluminados.  Los hombres en la habitación miraron a Eva, que se sintió ligeramente mal… Algo no cuadraba”.

Cita 14.

“Ella echó mano del diccionario general que pesaba como un ladrillo, lo abrió y descubrió que los invitados en realidad eran prisioneros, y que de albergue
nada, se trataba de un bloque, y la luz no era tal ni la iluminación.  Eva miró al hombre que ocupaba la silla, que la miró a su vez como ci se hubiese
desmayado por dentro.  Eva dijo, lo siento, he traducido algunas cosas mal, lo que en realidad dice es: Encontramos a casi todos los prisioneros asfixiados
por el gas.  En la habitación se hizo el silencio..  David Miller quiso encenderse un cigarrillo, pero el mechero no le iba”.

Cita 15.

“Ella asintió, traducía despacio y la mujer transcribía con la misma parsimonia:  Cuando abrimos las puertas, una parte de los prisioneros seguía con vida,
aproximadamente una tercera parte, se habían quedado cortos con el gas.  Se repitió el procedimiento doblando la cantidad, y esta vez esperamos dos días
hasta abrir las puertas, la operación fue un éxito.  El rubio se levantó tras su escritorio.  ¿Quién dio la orden?  Apartó las tazas de café y fue poniendo
sobre la mesa 21 fotografías.  Eva observaba los rostros de soslayo,, hombres delante de paredes blancas encaladas con números debajo del mentón, pero
algunos también en jardines soleados jugando con perros grandes, uno tenía cara de chimpancé”. 

Cita 16.

“Joseph Gabor se levantó y se acercó. Estuvo mirando las fotografías y señaló una, tan de repente que Eva se estremeció  En la imagen, un hombre más joven
tenía un conejo gordo agarrado por el pescuezo, que enseñaba a la cámara una sonrisa orgullosa.  En la habitación, los hombres intercambiaban miradas satisfechas
y asintieron, su padre también criaba conejos, pensó Eva, en el huertecito comunitario, donde además cultivaba las hortalizas con que cocinaba y en unos
pequeños cobertizos, había algunos animales que no paraban de comer”.

Cita 17.

“David estaba furioso, Eva se daba perfecta cuenta.  Lo siento, pero sólo soy una sustituta, por lo general solo trabajo con contratos, ha sido espantoso
lo que ese señor a…  El coche pasó casi rozando una farola y David soltó una imprecación en voz baja.  ¿De qué estaba hablando? Algo que sucedió en la
guerra.  David espetó:  Sois todos unos ignorantes.  ¿Disculpe?  Para ustedes, los hombrecitos vestidos de marrón llegaron en una nave espacial y aterrizaron
en Alemania en el 33, verdad?  Y en el 45 se marcharon, después de imponerles en fascismo a ustedes pobres alemanes.  Sólo después de oírlo hablar más,
se percató de que no era alemán, tenía un ligero acento, quizá estadounidense y utilizaba las palabras con suma precisión, como si se hubiese aprendido
de memoria todo cuanto decía.  ¿Déjeme bajar por favor!  Es usted una de esas millones de muchachas bobas, lo vi en cuanto se subió al coche, inculta,
ignorante.  ¿Acaso sabe lo que hicieron ustedes los alemanes, sabe lo que hicieron?”.

Cita 18.

“Después se controló, el Señor Gabor había vivido cosas terribles, pero la pregunta del millón era:  ¿Habría pedido su mano Jungen?  Cuando entró en el
comedor al calor de las personas, al olor a grasa de ganso, a esa habitación llena de cuerpos todos achispados y alegres, su madre se le acercó manteniendo
en equilibrio platos.  Susurró preocupada, ¿Qué te pasa, te has caído?  Eva sacudió la cabeza de mal humor… ¿Pidió mi mano?  Habla con tu padre”.

Cita 19.

“El pie de foto rezaba:  El Fiscal Jefe y el Fiscal General sosteniendo una conversación, antes que de comienzo el proceso.  Eva se puso a leer la columna,
a todas luces, esa misma semana en la ciudad se abriría un proceso contra antiguos miembros de las SS.  Eva, ¿Me estás escuchando?  Estoy hablando contigo,
¿Qué hay de Peter Drancoter?  Lleva un montón de tiempo cortejándote”.

Cita 20.

“Echó un vistazo a la fotografía y leyó por encima el artículo:  ¡Ah! Todo lo que pasó en la guerra fue terrible, pero no creo que nadie quiera saber nada. 
¿Y, por qué ha de ser precisamente en nuestra ciudad?  Erick Blums dobló el periódico y Eva lo miró sorprendida, era como si le concerniese de alguna manera. 
¿Y por qué no?  Su madre no respondió, se levantó y se puso a recoger los platos sucios”.

Cita 21.

“David entró, la anulación del proceso dependerá del magistrado presidente, decía por teléfono el del cabello rubio claro, y no sabría decir cómo es ese
hombre.  Si sigue el criterio de la opinión general, todo se encubrirá y relativizará y habremos terminado en cuatro semanas.  Pero la fiscalía insistirá
en que se lleve a  cabo una práctica de la prueba concienzuda, así que personalmente yo hablaría de cuatro meses-“. 

Cita 22.

“David no perdió el tiempo saludándolo.  ¿Ha llamado?  ¿Quién?  ¡La Bestia!  No, y el Señor Miller preferiría que se abstuviera de emplear tales calificativos,
eso se lo dejamos a la opinión pública, sin embargo, David le quitó importancia a la reprimenda con un movimiento de la mano, no podía entender cómo el
fiscal estuviese tan tranquilo, hacía unos tres meses uno de los acusados principales se había librado de la prisión preventiva  por motivos de salud y
ahora no podían localizarlo”.

Cita 23.

“Necesitamos a la Señorita, a la de ayer y… ¿Cómo se llama?  David se encogió de hombros de mala gana, aunque sabía a quién se refería.  El otro no esperó
a que le contestara.  No dejan salir del país a Donbreisky, aunque su caso se verá, ahora mismo está detenido en una cárcel polaca, llegar a un acuerdo
podría ser cuestión de meses”. 

Cita 24.

“No creo que precisamente una señorita alemana sea adecuado para ocupar un puesto de tanta responsabilidad, señor, insistió David, como bien sabrá, dependemos
completamente de los traductores, a fin de cuenta pueden contarnos… Prestará juramento, y también se puede ver de esta manera:  Una mujer podría tener
un efecto tranquilizador en los testigos, y eso es lo que necesitamos”.

Cita 25.

“Me envía el Fiscal Jefe, ella lo invitó a pasar con aire vacilante y David entró.  Se detuvieron delante de la barra, ahora en la cocina un tenor italiano
dejaba oír su melodiosa voz.  Eva podría haberse sumado a él:  Siete días a la semana quiero estar a tu lado.  El intérprete no puede entrar en el país
al menos por el momento, no es digno de confianza desde el punto de vista político y ha de aclarar una serie de cuestiones, y nosotros necesitamos un sustituto,
el viernes dará comienzo la vista.  A Eva la pilló por sorpresa.  ¿Quiere decir usted que tendré que traducir?”.

Cita 26.

”David le ofreció a Eva una tarjeta de visita, en la que figuraba el nombre del Fiscal General del Estado, una dirección y un número de teléfono.  Y si
decide aceptar, hágame el favor de aprenderse el vocabulario necesario.  ¿A qué se refiere usted?  ¿A términos militares?  A todas las palabras imaginables
que designan a la manera de matar a una persona”.

Muy atentamente.

Luis Eduardo Cueva Serrano.

Aviación sin barreras.

Quito, Ecuador, Sudamérica.