Texto publicado por Daniel Vega, El testigo

Texto del día viernes 10 de enero del año 2020.

“Examinando las escrituras”.
Texto del día viernes 10 de enero del año 2020.

Cualquiera que se divorcie de su esposa, a no ser por motivo de fornicación, y se case con otra, comete adulterio
(Mat. 19:9).

La expresión “fornicación”, es decir, inmoralidad sexual, incluye una variedad de pecados sexuales fuera del matrimonio, como el adulterio, la prostitución, las relaciones sexuales entre personas no casadas entre sí, la homosexualidad y el bestialismo.
Pongamos por caso que un hombre casado comete inmoralidad sexual. Entonces, su esposa tiene el derecho a decidir si se divorciará o no. Es significativo que Jesús no dijo que en caso de inmoralidad (pornéia) el cónyuge inocente esté obligado a divorciarse. Por ejemplo, una esposa podría decidir conservar el matrimonio aunque su esposo le haya sido infiel. Quizás siga amándolo y esté dispuesta a perdonarlo y a hacer un esfuerzo junto con él por mejorar el matrimonio.
Siendo realistas, si se divorcia y no se vuelve a casar, tendrá algunos problemas. ¿Cómo va a satisfacer sus necesidades materiales y sexuales? ¿Qué hay de la soledad? ¿Tienen hijos?
(1 Cor. 7:14).
Está claro que el cónyuge inocente que se divorcia enfrentará dificultades.
w18.12 12 párrs. 10, 11

Fuente de consulta:
BIBLIOTECA EN LÍNEA Watchtower
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