Texto publicado por Manuel Ballista Caro

Ojo interactivo.

Universidad de Puerto Rico desarrolla proyecto "ojo interactivo" para estudiantes ciegos

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Periódico El Nuevo Día
San Juan, Puerto Rico

Desarrollan "ojo interactivo" para estudiantes no videntes
sábado, 29 de diciembre de 2018 - 0:00 AM
Por Mabel M. Figueroa Pérez

Es un ‘software’ parlante que permite a los alumnos con problemas
visuales conocer detalles de sus condiciones y, de esa forma, alcanzar
una vida independiente
Pebble Morales llegó al podio guiándose con su bastón. Se colocó frente
al micrófono y de momento dijo: “No estoy nerviosa porque no los veo”.
Así rompió el hielo. La audiencia respondió con risas y quedó cautivada.
Cuando Pebble tenía 16 años, su oftalmólogo le confirmó que padecía de
degeneración macular. Había visto toda su vida. La noticia la aturdió.
No sabía nada de lo que le diagnosticaron.
Estaba en plena adolescencia y eso, sin duda, es fuerte.
Ya han pasado cuatro años. Hoy está ciega. Tiene 21 años. Es una joven
inteligente, con un gran dominio de la palabra y carisma. Estudia
Educación Especial en el Recinto de Río Piedras de la Universidad de
Puerto Rico (UPR) y en su camino hacia una vida independiente, decidió
aprender todo sobre la condición que le causó su ceguera.
Lo que hizo Pebble, apostar por absorber todo sobre su enfermedad para
tomar control de su nueva realidad, no muchos lo hacen.
De hecho, los estudiantes de Educación Especial, bajo el liderato del
profesor José Manuel Álvarez, se toparon en las escuelas con el mayor
enemigo de empoderar a los estudiantes ciegos: el desconocimiento.
De ahí surgió la iniciativa de hacer un proyecto para que los no
videntes conocieran las partes del ojo a través de un software parlante,
que ofrece la opción de buscar información en Braille.
Crearon, además, un ojo en 3D para que tengan la opción de palpar sus
partes y ampliar ese conocimiento que se vuelve vital para el desarrollo
de un estilo de vida independiente e inclusivo.
A los que vemos, nos ayudará a entenderlos e integrarlos.
Se llama el “Ojo Interactivo”.
“Este proyecto es importante para las personas que tienen problemas
visuales, como yo, porque deben conocer lo que tienen... Eso me va a
ayudar a tener un estilo de vida independiente”, dijo Pebble a El Nuevo
Día junto a sus compañeras de clase, Valerie González y Mei-Lyng
Morales, ambas sin problemas de visión.
¿Y qué significa el proyecto para los que vemos?
—Es importante que las personas videntes también conozcan de esto,
porque se trata de visibilizar y educar a la gente. Tal vez una persona
no tiene un problema visual, pero tiene ojos, así que de todas maneras
entiendo que es fundamental. Es un principio uno conocer lo que tiene.
Eso nos ayudaría a trabajar, adquirir destrezas, conocimientos que nos
ayuden a tener un mejor estilo de vida y una mejor interacción
interpersonal e intrapersonal también.
El proyecto se hizo realidad con la colaboración entre la Facultad de
Educación de la UPR y la Escuela de Oftalmología, del Recinto de
Ciencias Médicas.
No hubo inversión monetaria. Sí hubo entusiasmo, aportación de todos y
mucho brío de Álvarez y Daniel Encarnación, asesor del rector de
Ciencias Médicas, Segundo Rodríguez Quilichini.
Rodríguez Quilichini dijo estar muy entusiasmado con la oportunidad de
apoyar el “Ojo Interactivo”, porque abre la puerta al desarrollo de más
proyectossimilares dirigidos a segmentos especiales entre la población
de estudiantes en Puerto Rico.
“Con el proyecto ‘Ojo Interactivo’ estamos impactando a estudiantes
ciegos, llevándoles nuevas herramientas didácticas para que logren
conocer más a fondo su condición”, recalcó el rector del Recinto de
Ciencias Médicas.
La presentación del software y el Ojo en 3D estuvo a cargo de Álvarez,
sus estudiantes y como invitado especial, Silverio Pérez, quien quedó
fascinado con la fuerza de las jóvenes y la perspectiva e innovación del
proyecto.
Se congregaron decanos de la UPR y del Recinto de Ciencias Médicas para
apoyar el concepto.
“La programación de un ojo virtual parlante provee una herramienta a los
niños ciegos para que aprendan las partes del ojo y las puedan navegar y
explorar... Fue una propuesta basada en una necesidad”, dijo Álvarez.
¿Qué necesidad se identificó?
—Que los estudiantes ciegos desconocen su condición visual y las partes
del ojo y eso es porque es una información muy visual. Una persona
reconoce un ojo cuando lo ve en una foto. En el caso de un estudiante
ciego, pensamos que esa información es importante para apoderarlos, que
digan: “Tengo esta condición, el ojo se compone de estas partes y eso es
importante porque es la condición con la que viviré toda mi vida”.
¿Cómo identificaron la necesidad?
—En la Facultad de Educación, el último año tienen que hacer unas horas
en una escuela con estudiantes ciegos y, constantemente, todos los
estudiantes de práctica docente traían esa inquietud. Decían: “Yo me
quedé ciego por tener retinitis pigmentosa”. El maestro les preguntaba:
“¿Saben lo que es?” La respuesta era “no”. Le explicaban que era una
condición de la retina y les preguntaban: “¿Sabes lo que es la retina?”
La respuesta era “no”. Tienen que conocer todo sobre su condición, no
solo para cuando vaya con el oftalmólogo lo pueda hablar, sino para que
busquen información sobre cómo prevenir y las alternativas que tengan.
La Escuela de Oftalmología del Recinto de Ciencias Médicas tiene una
clínica en el Centro Médico, donde se atienden 100,000 casos anuales,
tanto de adultos como de niños, y una cantidad similar en la Escuela de
Medicina en el Reparto Metropolitano.
Son de todas partes de la isla y se atienden condiciones desde miopía,
estrabismo y ojo vago, que son las más comunes, hasta patologías que
incapacitan, como problemas en la retina, glaucoma o daño al nervio
óptico, que son las que más ceguera de por sí van a producir..
El director de estudiantes residentes de la Escuela de Oftalmología,
Luis Serrano, ve en este proyecto una herramienta muy útil, porque
cuando saben y entienden lo que les pasó, entre el médico y el paciente
se pueden buscar formas de cómo ayudarlos a rehabilitarse, ser
funcionales y más independientes.
“Parte de nuestra función, en términos del programa de residencia, es
educar a los futuros oftalmólogos del país que aprendan las cosas que
hay disponibles para rehabilitar aquellas personas que tienen visión
subnormal. Muchas veces tratamos de rehabilitarlos con medicamentos o
cirugía. Hay veces que lo logramos y hay veces que el resultado no es el
mejor y tenemos que ver cómo los podemos echar hacia adelante y ver si
los podemos rehabilitar. Eso se da en adultos y en niños”, explicó.
Serrano resaltó que Álvarez les ofreció una conferencia que impactó a
todos los residentes, de todos los niveles, que asistieron. Y justo de
ahí surgió la idea de colaborar en un proyecto así.
Cuando Serrano preguntó quién estaría disponible a servir de voluntario,
el doctor Jan Carlos Ortiz, que está en su segundo año de residencia en
oftalmología, no lo dudó y se integró con los estudiantes de Educación
Especial para crear el “Ojo Interactivo”.
“Me parece que es una iniciativa muy buena”, resaltó Ortiz.
¿Por qué fue voluntario?
—Porque esta herramienta es bien importante para estos pacientes. Con
medicamentos y cirugías, muchas veces llega el punto donde no se le
puede devolver más visión al paciente, pero sí hay muchas cosas que se
pueden hacer para hacerles la vida más fácil. Una cosa es saber que no
ve y otra entender por qué no está viendo. Saber y entender le da cierto
grado de conformidad al paciente y un poco de aceptación hacia su condición.
Los estudiantes ya tienen más planes y el próximo es crear un
rompecabezas con las partes del ojo para que sirva como otra herramienta
de enseñanza.
Con tecnología
y creatividad, la palabra límite desaparece.
Fuente el nuevo d{ia.