Texto publicado por Fer, el chocolatero tecno musical

Cómo suenan y cómo huelen

*Olfato*

Yo no sé cómo se llama la fragancia que quiero usar, pero la sé identificar por el olor. A la vez que es fuerte, es demasiado dulce, tentadora, excitante, yo diría que afrodisíaca, o así me resulta a mí.
Esa fragancia tiene que tener variante masculina y femenina. Cuando entra al cuerpo de otros y por supuesto al mío, siento el aroma de la felicidad
Yo conocí la felicidad. Hace 4 años te conocí, y contigo conocí esta fragancia, que he visto que hay hombres que se la aplican. Te conocí con esa fragancia, buscaba tu olor por todas partes cuando no estabas. Cuando lo sentía en otras personas no podía evitarlo, me acordaba de ti. ¿Qué fragancia será?
Cuando me parece que es el momento justo, va a dejar de quedar en el misterio. Ahora mi cuerpo, mi cara, mi ropa huele a vos. Lo que hice fue ponerme ese perfume de forma que de lejos se me pueda oler como yo te podía oler y luego como no podía evitar oler a quienes lo llevaban. Será un aroma femenino, me parece perfecto. Me encantan los aromas femeninos. Solo las mujeres saben oler bien. Los hombres también, sí, pero en minoría. La mayoría huele a chivo, a chancho, a cerdo mugroso. El olor natural del bicho masculino es, a mi olfato, repugnante. Yo uso perfume de hombre, sí, pero usaría perfume de mujer tanto como me diera la gana, o una variante masculina muy similar a mi olfato como sucede en este caso. Eso no me convierte en mariqueta, cada cuál tiene que oler como le gusta y como sienta que tenga que oler para los demás. El tuyo era delicioso, así no te pusieras este perfume. Qué placer da perderme entre la gente, exhibir una pinta cheta (solo la pinta porque cheto por dentro no soy) oliendo deliciosamente a vos, Jazmi.
Hay una pequeña confusión, un pequeño juego de palabras. Yo puedo decir que huelo al perfume de Jazmín. Pero ocurre que el perfume de Jazmín, por cierto delicioso en las mujeres, existe como tal. Es decir, el perfume, con aroma a Jazmín. Pero yo puedo estar refiriéndome a un perfume (no precisamente de jazmín) que lo usa una chica llamada Jazmín, y no sé cómo se llama, entonces lo identifico así: El perfume de fulana de tal, el perfume que usás vos. Éste, que voy a usar cada vez que salga y hasta que se me gaste, para saber el nombre y luego comprar otro, se me podrá oler cada vez que salga, incluso cuando vaya a estudiar, si es que en ese momento aún lo tengo. Voy a oler a vos, y ¿qué sucedería si de repente nos encontráramos y olieras la misma fragancia que usabas en aquel tiempo? ¿La reconocerías?

*Oído*

Las mujeres no son alarmas, ni sirenas. Podrán gritar si tienen que gritar, chillar si tienen que chillar, reproducir potentemente un par de notas repetitivas cual alarma, hacer una suerte de "uuiiuuiiuuiiuuiiuuiiuuiiuuii" bastante chillón si ellas y sus cuerdas vocales quieren, claro, por diversión o por jugar, y desde luego tener voz de sirena, cantar como sirena (en el otro sentido de la palabra, la criatura mitológica). Podrán recordarte y avisarte de todo, dar alarma de emergencia o de desesperación si necesitan algo con más urgencia de la que te imaginás, de todas las maneras habidas y por haber, como una máquina, como un asistente virtual, como un despertador, como ellas tengan. Pero ellas son seres humanos suenan como tengan ganas de sonar en el momento. así mismo, el hombre no es un motor de automóvil. Desde luego, se enciende como tal, se calienta como tal, ronronea como tal, arranca y acelera con la voz grabe (no siempre grabe) en todo caso una octava más abajo que la mujer. Así calientes como dije, podrían chillar y mujir a toda potencia, como una moto que está a punto de salir disparada a toda velocidad. Pero también, son seres humanos que suenan como tengan ganas, se calientan a menudo y desde luego hay quienes son tan friquis de la mecánica que te cuentan hasta cómo se comporta cada motor de cada modelo de auto, pero no los hace piezas automovilísticas.
Por supuesto, existe el hombre alarma y la mujer motor. El primero puede chillar potentemente y no dejar de alarmarte todo lo que fuera necesario (hasta que lo tengas que callar, si es que lo hace) y la segunda puede calentarse y ronronear. Hay de todo, pero está claro que no somos máquinas ni vehículos, aunque algunos como yo lo quisiéramos.