Texto publicado por Ma. Guadalupe Hernández Méndez

impresiones oscuras

Impresiones
El olor penetrante de las flores le hizo abrir los ojos, una melodía fúnebre resonava en el órgano, trató de moverse pero el cuerpo no le respondía, de pronto sintió que todo su ser se volvía volátil como el humo del incienso que en ese instante esparcía el sacerdote sobre el altar y en espiral empezó a desprenderse de la materia. Sintióque subía alejándose del mundo pero volvió la mirada y la miró ahí dentro de una caja de muerto, sin pensar corrió a abrazarla con todas sus fuerzas, ella no respondía a sus preguntas, no abría los ojos, entonces comprendió algo que sabía pero no quería aceptar, su amiga estaba muerta…
Recorrió con la vista a todos los presentes uno a uno y detuvo la mirada en los padres de su amiga, fue hacia ellos tratando de consolarlos y no entendía porque nadie la escuchaba, la hermanita de su amiga lloraba desconsolada y ella le pasó la mano por los hombros, la niña al sentirla le gritó ¡quitate, es tu culpa!...
Se apartó asustada pues al grito de la nena todos volvieron los ojos y fue cuando descubrió a sus padres y hermanos entre los presentes, también ellos lloraban. No quiso saber mas y echó a correr fuera del templo, en su carrera tropezó con varias personas pero ninguna la tomó en cuenta.Atravesó la avenida sin fijarse y sintió que un carro le pasaba por encima, aún así siguió corriendo y no se detuvo hasta llegar a su casa, al entrar todo le pareció muy triste, buscó a su mamá en la cocina esperando encontrarla cocinando como siempre, la cocina estaba vacía, subió a las recámaras queriendo hallar ahí a sus hermanitos peleando como era su costumbre mas un silencio aterrador fue el que la recibió, decidió encerrarse en su cuarto esperando que todos regresaran pronto…
Abrió los ojos lentamente, el sol daba directo en su cama, el aroma de las alelíes llenó sus pulmones ¡amaba amanecer en aquella granja! Rodeada de los mas diferentes aromas y del cariño de su abuela, quien seguro ya estaba preparando sus infusiones de yerbabuena y menta, se levantó sonriendo con aquel pensamiento, calzó sus menudos pies con las chancletas que su amada abue le tejiera la navidad anterior y después de acomodar su largo cabello en una cola corrió en busca de su viejecita linda como ella llamaba con cariño a su abuela. Vivir en ese lugar era lo que mas amaba en ese momento pues los días corrían sin sentir yendo y viniendo de un lado a otro ya sea ayudando en las labores de la casa o, trayendo los huevos del gallinero o, yendo hasta el arroyo para meter los pies en el agua, por las tardes sentarse en compañía de su abue en el patio y disfrutar de aquellos atardeceres escuchando algún relato o solo oyendo los mil ruidos que acompañan al inicio del anochecer para después contemplar los millares de estrellas que adornan el cielo en abril. Le gustaba tanto que su abue le señalara una a una las constelaciones y le fuera diciendo sus nombres así como los nombres de las estrellas mas brillantes. Le señalaba y hablaba de casioopea a la que muchas veces denominaba como la cabellera de Berenice, al boyero con su estrella llamada Arturo, a la osa menor, al orión y otras muchas cuyas historias escuchaba embelesada. Alguna bez preguntó a su abuela ¿Qué son las estrellas? A lo que ella le contestó: “son las almas buenas que suben hasta el cielo para alumbrarnos el camino cuando morimos” -abue ¿y si yo perdiera el camino cuando muera que haré? -vamos mi niña, no pienses en eso, eres muy pequeña y si te perdieras yo bajaría desde esas estrellas para ayudarte a llegar.
Aquella mañana en particular estaba feliz porque su amiga y compañera del colegio llegaría de un momento a otro para pasar con ella en la granja una semana de vacaciones, ¡sería fantástico!... ya imaginaba que haría para enseñarla a subir a los árboles de mango y aguacate, no perdería el tiempo en subirla a los mezquites o cualquier otro árbol que no tuviera altura suficiente como para hacerlas sentir pájaros.También quería que ella aprendiera a sacar los huevos de los nidales sin que las gallinas picotearan sus manos, la dejaría pasar alguna tarde junto a su abue oyendo sus relatos y sus historias sobre las estrellas pero lo mas emocionante sería cuando fueran al arroyo o se metieran a nadar en el río.
La tarde empezó a caer y se sintió muy sola en su recámara, nadie llegaba a casa y ¿Qué hacía ella en este lugar? De pronto se sintió extraña pues no recordaba en donde estaba, salió corriendo y llegó hasta una plazuela, ahí había un grupo de chicos cantando y tocando sus instrumentos, buscó una banca y se sentó a escucharlos. Llegó a su mente un leve recuerdo de una granja y de alguien que la quería mucho, al instante se encontró en el patio donde tantas veces escuchara a su abuela, el lugar estaba vacío y oscuro, le dieron ganas de llorar y se acurrucó junto a la puerta esperando que alguien saliera.Casi a la media noche una mano tocó su hombro y le ordenó ponerse de pie, soy Gabriel, le dijo, y he venido a darte las instrucciones para que puedas llegar al camino de regreso. Ella abrió los ojos tan grandes como platos pero no entendía ni una sola palabra de lo que aquel desconocido le decía. Mira, le remarcó Gabriel, dejaste algunas cosas inconclusas y tienes que terminarlas para que puedas ascender al siguiente plano, primero debes encontrar la manera de explicarles a tus padres el motivo de tu desobediencia, luego entregar este anillo a los padres de tu amiga y así ellos comprenderán porque ella iba contigo, al final debes pensar muy bien a quien entregar esta moneda de oro y si lo haces con certeza volverás aquí y hallarás la ayuda que necesitas. Por fin pudo abrir los labios y preguntar ¿pero quien eres y porqué estás aquí?. Ven, dame tu mano. Fue todo lo que él le dijo.
Después de aquella visita a la granja siguieron otras muchas, ya no eran las niñas de ayer y ahora, en la preparatoria, estaban enamoradas y eso solo se lo confiaron a la abuela, quien se llevaría sus secretos a la tumba pues a mediados de ese año un día muy lluvioso, se marchó para siempre. No quiso regresar mas a la granja pues sin la abue aquel lugar ya no le gustaba mas. Llegó el tiempo de la universidad entonces se trasladaban ella y su amiga a una ciudad cercana porque la carrera de medicina solo tenía campus allí.
Esa mañana su amiga le dijo que había tenido un gran pleito con sus padres porque Ismael quería que se casaran en las próximas vacaciones pero, como su padre lo consideraba un muerto de hambre, se había opuesto a la relación y aún mas al matrimonio, lo peor de todo es que ella estaba muy enamorada y ese día se casaría por el civil sin avisarle a sus padres, luego, en dos o tres días, se iría a vivir con Ismael. Rebeca se estremeció sintiendo un leve dolor en el corazón porque tuvo un presagio de algo malo, sin embargo lo relacionó con el sentimiento de celos que sentía al pensar que ella también perdería su amistad.¿Verdad que me ayudarás, como siempre Rebe?, dijo Lili mientras ponía esa carita de niña regañada que convencía a su amiga.
Aquel día llovía mucho cuando el teléfono de Rebeca sonó insistente.
-Pero lili, está lloviendo a cántaros, aparte mi padre me prohibió sacar el carro hoy pues dice que anda un poco mal de la marcha.
-Rebeca, si no aprovecho para sacar mis cosas personales hoy que no hay nadie en casa ya no tendré otra oportunidad, ¡ven por favor amiga, te necesito!
Ya había dejado de llover cuando las dos amigas cantaban alegres en el auto pensando que la felicidad de Lili sería plena, ésta hacía uno y mil planes para su futuro Rebeca la escuchaba sonriente, pues la quería tanto que su felicidad era la suya. Pero hay sueños que no duran o de pronto se vuelven pesadillas. Lili gritó… ella quiso frenar… el tráiler se les vino encima…

Al tocar su mano Rebeca se sintió trasladada a otro mundo, su sensación duró poco al reconocer el lugar donde estaban… Mira lee lo que dice aquí, dijo Gabriel…se quedó atónita, ahí frente a ella estaban dos tumbas, una de Lili y otra de ella… ¿entonces yo…? -si, le contestó el ángel, tú y ella ya no deben de andar por aquí. ¿Ves a esa persona de blanco sentada allá?, pues es una de las almas que no quieren abandonar su cuerpo y se aferran al lugar donde éste se encuentra, dime ¿quisieras algo así para ti y para ella?, -entonces ella también está por acá todavía?, -si, aunque con ella todo es mas difícil, pero si tú cumples lo que te he explicado ella también vendrá con nosotros.

Mientras se dirigía a la casa de su amiga llegaron a su mente los recuerdos como un relámpago. La estancia estaba vacía como era lo normal a esas horas de la madrugada, sin problemas fue hasta la recámara de Lili y encontró sobre la cama todas las cosas que aquel día transportaban, halló el bolso y extrajo el diario personal de la chica, buscó la página fechada el 20 de abril, colocó el anillo dejando abierto el diario sobre la cama…
Los padres de Rebeca recibieron a los visitantes con gusto, se abrazaron pues compartían el mismo dolor. Fue la madre de Lili quien rompió el silencio para explicar el motivo de su visita, al terminar su relato todos lloraron, “quizá fue un ángel quien quiso ponernos en las manos ese diario y dejarlo abierto justo en la hoja exacta que nos explicara el motivo por el que las chicas salieron ese día”.

Hacía tanto tiempo que no iban a la granja por lo que al llegar se humedecieron sus ojos al pensar que allí escucharían las risas de su niña y los cantos de la abuela, pero ellas ya no estaban ahí. Grande fue su sorpresa al llegar a los sembradíos de alelíes pues ese año estaban entremezcladas las blancas con las moradas de tal manera que al mirarlas desde el camino parecían estar puestas de tal forma que se podía leer la palabra “perdón” formada con alelíes blancas…

Y empezó su caminar por muchos lugares pues la moneda no sabía quien sería su mejor poseedor, ella pensaba que los ancianos sufrían mucho en los asilos pero ¿para que querría un tesoro alguno de ellos?, si alguien se daba cuenta que tenían esa moneda hasta podrían matarlos para quedarse con ella y, ¿si la dejara en algún orfanatorio? No, pues podrían hacer mal uso de ella y algún dirigente hacerse rico… con esta y otras cavilaciones recorría día tras día las calles, las casas de gente pobre y los hospitales hasta que un día escuchó un llanto bajito en la capilla de uno de ellos, se acercó y pudo oír la oración de una madre desesperada… “Señor, si no encuentro el dinero necesario para que operen a mi bebé morirá sin remedio y ¿Qué voy a hacer sin él, señor? Es lo único que tengo, por favor ayúdame”, sin pensar metió la moneda en la bolsa del abrigo raído de la mujer y luego de darle un beso salió de ahí sonriendo,sintiendo que había hecho lo mejor.
Gabriel ¿crees que antes de partir podría ver a Cristian? -si, dame la mano.
Cristian, el amor de su vida, se dirigía a una capilla con un ramo de alelíes abrazadas, las puso en un bote para colocarlos después a las plantas de un crucifijo, Rebeca lo miró enternecida y no pudo evitar pronunciar su nombre, él la presintió y dijo: “Dios mío, seré tu sacerdote, te eentrego mi vida, pero concedele a mi Rebeca su eterno descanso”. Despacito se acercó para no interrumpir sus oraciones, lo abrazó por la espalda y se fundió de tal manera en él que se desvaneció poco a poco…
¡Rebeca! Dijo la abuela mientras la abrazaba fuerte, muy fuerte, ¡he venido por ustedes!, ¡abue, mi abue linda!, gritó mientras correspondía a los abrazos, pero falta ella… ¿Quién, yo?, dijo Lili, uniéndose a ellas en el abrazo…
Parado a las puertas de una granja, un ángel vió perderse entre los alelíes a tres siluetas resplandecientes… fin
Marilupis.