Texto publicado por JAIME MAURICIO GAITÁN GÓMEZ

LAS NUEVAS FORMAS DE COMUNICARNOS: DE LA IRREVERENCIA A LA EVOLUCIÓN HACIENDO ESCALA EN LA VULGARIDAD.

Las nuevas generaciones solo reciben información de las redes sociales y dejaron de creer en los medios de comunicación tradicionales.

Es difícil que una persona menor de treinta años, comulgue con las noticias transmitidas por las grandes cadenas de radio o televisión, pero en cambio, las que les llega a través de sus pares en términos de edad o similitud de gustos, no solo son acogidas por ellas, sino que se sienten protagonistas de esas noticias que pueden comentar, complementar u originar, situaciones que han llevado a muchas de las sociedades contemporáneas, incluso, a experimentar cambios.

Algunos de tales cambios, se pueden considerar positivos y han facilitado que en muchos países, se hayan encontrado horizontes políticos inimaginables, siendo tal vez el mejor de los ejemplos, lo ocurrido en varios de los países del medio oriente como el movimiento juvenil que logró con el uso de las redes sociales, impulsar la caída del régimen egipcio, el de Túnez o Libia, hechos acaecidos en las dos primeras décadas del siglo XXI.

Sin embargo, esto que parecería a priori un gran paso evolutivo para la civilización, no pasa de ser un espejismo en la medida que la gran mayoría de quienes hacen uso de las redes sociales, son personas jóvenes sin mayor criterio y el uso que hacen de ellas, se limita a la búsqueda de esparcimiento y el disfrute lúdico del tiempo libre, lo que por sí mismo, es válido, pero precisamente por permitirles dichas redes la posibilidad de manejar sin restricciones información y la emisión de noticias, la irreverencia propia de la juventud, les impide reconocer los sutiles límites entre esta condición juvenil contestataria y la vulgaridad.

Pero lo que es sorprendente, es ver como muchos de los más avezados líderes de nuestras sociedades, han ingresado al abuso de la información, o, mejor, de la desinformación para poder alcanzar sus más ruines propósitos, aprovechándose de la candidez, ingenuidad e, incluso, de la mala fe de numerosas personas que por sus edades, manera superficial de abordar las realidades que experimentan sus entornos socioeconómicos, realidades que pasan por sus vidas de manera inadvertida y que desconocen por estar compuestas de temas que no las seducen.

Temas intrascendentes como los videos juegos o las emisiones de “programas” insulsos, irreverentes e incluso, vulgares por el empleo excesivo de malas palabras, malos modales y todo tipo de material soez producidos por quienes se hacen llamar “youtubers”, son los temas que roban toda la atención de millones de jóvenes alrededor del mundo, que de manera irresponsable, sin rigurosidad ni control, son transmitidos a través de las redes sociales, siendo los receptores de tales producciones, también jóvenes como ellos y quienes masivamente, consumen sus contenidos triviales y así, están construyendo un mundo paralelo alejado de los escenarios en los que se toman las decisiones políticas, gubernamentales, económicas y de otras índoles que los afectan como a la generalidad de la sociedad.

Otra de las consecuencias negativas provistas por la facilidad con la que actualmente se puede transmitir, producir y conformar contenidos, no necesariamente informativos y que no responden al manejo que se le debe dar a la divulgación de noticias enmarcándolas en contextos éticos, como por ejemplo ha sucedido en nuestro país, al igual que ha sucedido en otras sociedades más avanzadas en materia económica o cultural, es que las redes sociales han sido utilizadas para ganar terrenos electorales e intentos de perpetuarse en el poder haciendo gala de verdades a medias, rumores y todo tipo de argucias, siendo tales maneras de usar estos modernos medios de comunicación el combustible de tales redes, que por su inmediatez y personalización, han desplazado a los medios de comunicación tradicional.

Lamentablemente esta práctica comunicacional ha sido buscada, comprada y estimulada por políticos inescrupulosos aliados con poco profesionales del área de la comunicación social, vendiendo estos aliados tales servicios como asesores especializados y que se trata de personas que solo tienen como motivo, el enriquecimiento que logran porque los líderes en quienes hemos confiado, han adquirido sus poco éticos servicios con la única pretensión de conservar sus privilegiados sitiales, políticos que han visto cómo las redes sociales son el vehículo perfecto para manipular incautos, ingenuos y desinformados jóvenes y otros sectores sociales que por no querer profundizar en los temas relevantes, siguen siendo el mejor escenario para sus fines, aprovechándose de la incultura de la mayoría de quienes encontraron en la internet, la mejor manera de evadir la realidad.

Tal ha sido el caso de procesos electorales recientes en los que algunos personajes pintorescos, con discursos populistas que han llegado incluso a revivir malsanos conceptos de segregación racial y de supremacías anacrónicas, llegaron con el uso de las redes sociales, al poder de potencias que con estas experiencias cibernéticas masivas, quedaron al desnudo en cuanto sus bajos niveles culturales, dejándonos ver al resto de la humanidad, que esas naciones al interior, están divididas y son solo los sectores más favorecidos socioeconómicamente los que se abrogan el derecho de representarlas, porque precisamente esos privilegios, les permite seguir inundando al mundo con los productos y servicios con los que dominan los mercados que les proporciona las grandes sumas que hace más ricos a los ricos de esa y las otras potencias capitalistas.

La teoría de la aldea global, está siendo cada día más evidente, pero paradójicamente, la posibilidad de que cualquier persona pueda estar en contacto en tiempo real con un número grande de pares alrededor del mundo desde la privacidad de su hogar, ha facilitado la creación de nodos o guetos que les impide a sus miembros, tener la suficiente objetividad como para poder juzgar objetivamente el panorama general de la situación mundial o, incluso, de su propio vecindario.

En este sentido, se hace necesario redefinir el concepto de “gueto”, el que ya no se suscribe tan solo a la delimitación de un espacio físico en el que se confina a un grupo socioeconómico o discriminado, sino que la delimitación ahora se configura por sectores ideológicos, étnicos, culturales, de similitud de condiciones como es el caso de las poblaciones con discapacidad, las LGBTI, los feministas, los religiosos, etc., sectores que debido a las manipulaciones o la ingenuidad de sus miembros, se están convirtiendo en los nuevos guetos cibernéticos, incluso siendo los más peligrosos en términos de encapsulamiento, lo que está sucediendo con los jóvenes que no conocen sino lo que les dice los vulgares youtubers.

Pero por supuesto, tomando en cuenta mi condición de persona con discapacidad visual, me he visto enfrentado a este fenómeno contemporáneo y a pesar de estar consciente que mis pensamientos que procuro publicar siendo riguroso con la necesidad de ser lo más objetivo posible, solo alcanzan a quienes se sientan identificados con ellos, situación que me hace miembro del “gueto” de la discapacidad, sin poder pernear otros sectores que deberían ser nuestros aliados para dejar de ser discriminados, pero pareciera que la dinámica de las redes sociales, ya me enredaron y difícilmente mis opiniones que buscan que la discapacidad deje de ser un sector aislado, no lo estoy logrando, porque mis receptores o público, también hacen parte de mi “submundo”.